El camino para resolver el problema de vivienda insuficiente en la Ciudad de México, y en la mayoría de las ciudades del país, no es legislar al vapor. Tomar medidas legislativas o judiciales para decir cómo se harán las cosas a partir de ahora es simplemente tapar el sol con un dedo para fines políticos taquilleros. La respuesta tampoco es la iniciativa de Ley de Rentas Justas, Razonables y Asequibles que llegará en próximos días, mucho menos, reformar la Constitución de la CDMX.
Lo que está sucediendo en el sector vivienda es solo una fracción de un problema enorme que se vive en términos de inversión privada en el país. El poco desarrollo inmobiliario que se está dando en la capital incide de forma negativa sobre todo en alcaldías céntricas, pero es el reflejo de lo que estamos viviendo a nivel nacional, tanto en número de proyectos, como en viviendas construidas.
Hoy las 12 centralidades en la CDMX que concentran la actividad económica son Centro Histórico, Insurgentes, Universidad, Paseo de la Reforma, Polanco, Lomas, Santa Fe, Bosques Lomas Altas, Cuicuilco - Perisur, Azcapotzalco, World Trade Center, Sur Aeropuerto – Central de Abasto, Insurgentes – Viaducto y Televisa San Ángel. A pesar de esta clara concentración, hay muchas otras zonas en las que un resurgimiento de la vivienda es viable para todos los niveles socioeconómicos.
Resolver el fondo de la escasez de la vivienda implica hacer una reordenación urbana donde se reconozca la necesidad de tener vivienda vertical de alta densidad que atienda las necesidades de todos los niveles económicos incluyendo proyectos de vivienda en compra y renta.
Mientras no haya certidumbre jurídica, procesos claros y confianza en las políticas públicas, los proyectos de inversión no se van a materializar. Eso es lo difícil. Una vez más, lo fácil es legislar letra muerta.
En la actualidad, existen mecanismos para favorecer el desarrollo inmobiliario, entre ellos la transferencia de potencialidades, un mecanismo jurídico que permite transmitir de ciertos terrenos a otros la capacidad jurídica de construir vivienda. Dicho mecanismo debería promoverse activamente porque permite construir vivienda donde se necesita de verdad.
Como las 12 centralidades antes mencionadas, hay muchas otras zonas de la Ciudad de México en las que se puede desarrollar de manera exitosa con modelos similares a los que la autoridad de vivienda de Singapur viene haciendo desde hace décadas.
El reto es identificarlas y permitir que en esas zonas se den fusiones de lotes para que las superficies a construir tengan áreas libres suficientes para parques públicos y jardines privados en todos los desarrollos. La vivienda nueva necesita estar bien ubicada y ofrecer buenas condiciones de vida a sus habitantes. En suma, se tiene que reordenar la ciudad con una visión a 30 años.
Hoy vemos cómo se trata de impulsar de diversas maneras la activación económica del país, pero ningún plan de desarrollo urbano actual ha tomado en consideración las voces de los especialistas en la materia y, desafortunadamente, las autoridades no tienen la sensibilidad de quienes al final del día van a poner el dinero para invertir y producir. La inversión privada tiene dónde hacer lo suyo con mucho menor riesgo y por eso no hay inversión suficiente.
Sin políticas públicas congruentes el Plan General de Desarrollo y los programas que de ahí se detonan van a ser un fracaso porque no es un tema solo de legislar, es de dar certidumbre a la inversión a corto, mediano y largo plazo.
La capital del país tiene escasez de vivienda, no escasez de tierra o de agua. El 50% del suelo intraurbano en la Ciudad de México está mal aprovechado. Lo que se necesita es un plan eficiente para identificarlo y aprovecharlo de la mano de inversiones importantes en infraestructura, esa que no es sexy porque no se ve, pero sin la cual no se da la otra inversión visible.
Que más personas puedan vivir en zonas céntricas no implica más espacio para los autos o que habrá menos agua disponible. Al invertir en infraestructura para evitar fugas, para hacer más eficiente el uso y consumo del agua el problema se resuelve. Es una realidad que la forma de vida en la Ciudad de México ha cambiado y hay un número importante de personas que no buscan tener un vehículo si pueden vivir cerca de las zonas de desarrollo económico.
Como ciudad y como país, necesitamos certidumbre jurídica sin corrupción y política transparente para desarrollar un plan para la creación de proyectos inmobiliarios viables. Con seguridad, certidumbre y elementos adecuados la inversión en vivienda se detonaría de inmediato con proyectos importantes en número de unidades, pero sobre todo vivienda sostenible a mediano y largo plazo.
*Fundador y director general de Tu Hipoteca Fácil, y cofundador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad
X: @FernandoSotoHay
Email: fernando@tuhipotecafacil.com
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