El año pasado se llevó a cabo la mayor transformación de cadenas de suministro en la historia comercial moderna del país, de acuerdo con analistas.
En febrero de 2025, antes de que el gobierno de Donald Trump aplicara los primeros aranceles, 48.6% de las exportaciones mexicanas cumplían con las reglas del T-MEC, por lo que cruzaban la frontera libres del impuesto.
Los registros del Departamento de Comercio de Estados Unidos (EU) indican que esta tasa llegó a 75.1% en diciembre, 26.5 puntos porcentuales más en 10 meses.

“Este salto cuántico en cumplimiento no fue accidental, sino el resultado de decisiones estratégicas deliberadas por parte de miles de empresas que enfrentaron una elección binaria: adaptarse o pagar”, destaca el Examen de la Situación Económica de México que Banamex dio a conocer el lunes.
Adaptarse significaba reorganizar cadenas de suministro, sustituir proveedores asiáticos por norteamericanos, invertir en certificaciones de origen, y en muchos casos rediseñar productos para aumentar el contenido regional.
En otros casos, las empresas ya cumplían con las normas de contenido regional, pero simplemente era más costoso para ellas realizar el papeleo que pagar un arancel mínimo, muestra el informe.
Sin embargo, con la nueva política de Trump, pagar significaba absorber aranceles de 25% sobre el contenido no regional, erosionando márgenes y perdiendo competitividad contra rivales que sí se adaptaron, señalaron en el banco.
“2025 será recordado como el año en que México demostró su resiliencia comercial frente a la mayor ofensiva arancelaria en décadas”, indicaron en Banamex.
México no sólo mantuvo su posición como principal proveedor de EU, sino que la fortaleció a pesar de enfrentar aranceles de 25% bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional y de 50% sobre el acero y aluminio mediante la Sección 232.
El país alcanzó una participación récord de 15.7% de las importaciones totales de EU en 2025, medio punto por arriba de 2024.
China, el gran perdedor de la guerra comercial, vio su participación bajar de 13.2% a 9.0%, el registro más bajo en dos décadas.
Para los analistas de Banamex, la clave de este éxito, en principio posiblemente paradójico, radica en un dato revelador: mientras México pagó un arancel efectivo de apenas 3.7% sobre sus exportaciones totales, China enfrentó tasas de 29.2%, una diferencia de 25 puntos que transformó la competitividad relativa de ambos países.
“Esta brecha arancelaria, combinada con la proximidad geográfica y tres décadas de integración bajo el TLCAN y el T-MEC, creó una ventaja competitiva que ni siquiera aranceles agresivos para México en algunos sectores pudieron erosionar”, concluyeron.
Analistas de Banorte prevén que México consolidará su papel como principal socio comercial de EU, capitalizando una tasa arancelaria efectiva más atractiva respecto a otros países y con el T-MEC permaneciendo como un vehículo clave para el intercambio.
Desde su perspectiva, el hecho de que los bienes que cumplen el T-MEC estén exentos de los aranceles bajo la Sección 122 ha sido un punto de apoyo clave para las exportaciones manufactureras.
El 16 de marzo comenzaron los trabajos bilaterales con EU y en mayo empezarán con Canadá, de cara al arranque oficial de la revisión del T-MEC el 1 de julio.
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