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Hasta el momento no se ha dado un efecto negativo de la reforma fiscal aprobada en Estados Unidos sobre las decisiones de las empresas, aseguró el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).

“No vemos empresas que estén repatriando como efecto de la reforma fiscal de Estados Unidos”, señaló el vicepresidente fiscal del Instituto, Mario E. Morales.

Más bien están creciendo sus actividades en Estados Unidos, aprovechando precisamente el estímulo fiscal, indicó durante conferencia de prensa.

Explicó que muchas empresas lo que están haciendo es reinvertir el dinero que están dejando de pagar con la reducción de impuestos.

“No hay un gran movimiento de empresas mexicanas que estén pensando irse a Estados Unidos, lo que sí están pensando muchas de ellas es cómo aprovechar esta reducción (de la tasa corporativa del ISR) para crecer su capacidad en Estados Unidos; eso es lo que están pensando muchas empresas (mexicanas) que ya están allá”, señaló.

En tanto, las extranjeras están evaluando si es conveniente venir a México o irse directamente a Estados Unidos, ponderó.

De las compañías automotrices, el experto afirmó que tampoco se observa que hayan regresado al
país vecino.

Zapatero a tus zapatos. El presidente del IMCP, José Besil, dijo que el gremio de la contaduría apoya el nombramiento de David Colmenares como nuevo Auditor Superior de la Federación (ASF), pese a que se trata de un economista y no un contador certificado.

Sin embargo, enfatizó que hablar de auditoría implica referirse a un proceso técnico especializado que es precisamente en lo que están preparados los contadores con una alta capacidad y herramientas para su desempeño.

Insistió en que la selección de perfiles para el ejercicio de cargos públicos debe tener como eje rector la preparación técnica sobre cualquier otro criterio.

Sólo de esa manera, se podrá dar cumplimiento al objetivo de las metas planteadas ante retos como la lucha contra la corrupción, la rendición de cuentas y el manejo responsable de los recursos públicos, advirtió Besil.

Al preguntarle si en ese tipo de decisiones de debe ponderar lo que reza el refrán de “zapatero a sus zapatos”, Besil dijo que si bien un economista llega a hacer las funciones de auditoría, lo hará sobre teorías económicas que no entran de lleno a esa labor por lo que tiene que
rodearse de más elementos para normar un criterio y actuar en consecuencia.

“No quiere decir que sea malo, pero hay características y condiciones que se están desperdiciando”, manifestó el fiscalist.

Negó que se sientan relegados, afirmó, pero se está impulsando una cultura dando prioridad a los intereses políticos.

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