En México, la forma en que nos movemos también es información: de dónde salimos, a dónde vamos, cuándo hay más tráfico. Si sabemos leer estos hallazgos, podemos tomar decisiones que hagan la vida más fácil para todos. Estudios como “Así se mueve México” desarrollado por DiDi, así como los análisis que aportan datos relevantes sobre la movilidad no son solamente números, sino una guía práctica para entender trayectos, tiempos y los huecos que tenemos que cerrar o solucionar.

¿Por qué nos importan los datos?

Porque con información clara sobre cuándo y cómo viaja la gente podemos hacer cambios concretos que impacten la movilidad local: mejorar rutas, ajustar horarios del transporte público, poner caminos donde hacen falta y, sobre todo, porque entendemos nuestro papel al resolver la “primera y última milla”. En conjunto, esto se traduce en beneficios directos para un país con más de 130 millones de habitantes:

-Menos tiempo en el tráfico: Rutas optimizadas que devuelven horas valiosas a las personas.

-Mayor seguridad: Trayectos más predecibles y monitoreados.

-Menos contaminación: Reducción de emisiones gracias a una dinámica vial más ágil y soluciones eléctricas.

-Infraestructura funcional: Sistemas de transporte planeados con base en la demanda real.

¿Qué aportan las plataformas de movilidad a todo el ecosistema de transporte?

Además de eficientar los traslados de los usuarios aportando seguridad, comodidad y tranquilidad, las aplicaciones de movilidad recopilan datos que ayudan a ver la demanda real y cómo se conectan distintos medios de transporte. Compartir ese conocimiento con autoridades y con organizaciones civiles permite diseñar soluciones más certeras y evitar parches que no funcionan para la realidad local.

Beneficios para la sociedad

Cuando estos estudios son claros y accesibles, ayudan a tomar decisiones basadas en hechos y no en opiniones. Eso mejora el ecosistema público en varios niveles:

-Transparencia: Decisiones respaldadas por datos abiertos y verificables.

-Diálogo constructivo: Facilita la conversación y los acuerdos entre los diferentes actores de la sociedad.

-Políticas públicas aterrizadas: Puesta en marcha de proyectos que realmente beneficien a las personas, especialmente a quienes utilizan día con día los distintos medios de transporte, los cuales representan más de la mitad de la población mexicana.

Claves para trabajar juntos

Para sacar el mayor provecho de esta información, se necesita privilegiar el análisis de la información, y mantener una estrecha colaboración entre gobierno, empresas y sociedad civil, así como un enfoque de equidad que priorice a las zonas y personas con menos acceso a transporte.

El impacto en números: Un dato interesante que pone el foco en la accesibilidad que ofrece la tecnología, es que se realizan más de 200 millones de viajes mensuales en la Zona Metropolitana del Valle de México, resaltando una ampliación considerable en el radio de alcance gracias a las aplicaciones de transporte; y es que la movilidad no debe ser limitada en ningún lugar, es un derecho.

Hacia ciudades más eficientes e inclusivas

La tecnología y los datos no son el objetivo final: son herramientas que funcionan como cimientos sólidos para construir ciudades más seguras, accesibles y sostenibles. Invertir en estudios que muestren cómo se mueve la población es sinónimo de apostar por decisiones más inteligentes con beneficios reales para la economía y la calidad de vida.

*Director general de DiDi Latinoamérica.