La asociación Libertad para Morir, A.C. recorre la Ciudad de México con la convicción de que es posible la muerte digna, como resultado del ejercicio último de la libertad, la autonomía y la voluntad personal. Va de las calles a los medios para que la ciudadanía que está de acuerdo con el derecho a la eutanasia y el suicidio médicamente asistido, firme en apoyo a una iniciativa de ley que, de aprobarse, hará posible su legalización. Porque decidir cuándo morir también es parte de la vida.
La asociación está integrada por personas de reconocida trayectoria en la academia, la bioética y los derechos humanos, como su presidenta, la doctora Asunción Álvarez del Río, Beatriz Vanda Cantón, Jorge Linares y Pedro Isabel Morales. Impulsan la Iniciativa Ciudadana de Ley que busca legalizar la Asistencia Médica para Morir en la Ciudad de México. Hacia finales de julio deberá reunir al menos 20 mil firmas para que la iniciativa se discuta en el Congreso local.
Según la Encuesta Nacional Sobre Muerte Digna realizada en 2016 y repetida en 2022, el 70% de la ciudadanía capitalina está a favor de la eutanasia, la intervención médica para realizar el procedimiento que ponga fin al sufrimiento de pacientes con graves padecimientos físicos o mentales que así lo decidan. La asociación civil Por el Derecho a Morir con Dignidad (DMD) que presentó la encuesta, revela también que más del 80% de los habitantes de la ciudad está de acuerdo en que un paciente que se encuentra en fase terminal cuente con la opción de adelantar su muerte.
La iniciativa ofrece la posibilidad de que podamos ejercer esa última decisión en libertad, con ayuda médica y sin una ley en contra. Aprobarla permitirá vivir con la tranquilidad de saber que existe esa puerta para nosotros, la usemos o no, como la “salida de emergencia” de los espacios públicos. Hoy podemos manifestar nuestra voluntad de forma libre e informada. De aprobarse esa ley, será posible acceder a los cuidados paliativos, pero también contar con la evaluación médica para conocer nuestras alternativas, sin obligación alguna de seguirlas, ya sea la eutanasia o el suicidio médicamente asistido (cuando se le proporciona al paciente la sustancia indicada a suministrarse). La iniciativa propone el acceso gratuito a la asistencia médica para morir en una institución pública de salud y concede la inmunidad legal a quienes participen en el proceso, pero también reconoce la objeción de conciencia del personal médico a nivel individual.
Las personas integrantes de la asociación conocen la experiencia legal de otros países. Han visto gente que se despide con el apoyo médico, la compañía de seres queridos y con alguien de la mano. Pero también, personas que mueren en terapia intensiva en soledad, sufrimiento inútil, con enfermedades incurables sin posibilidad de mejoría, y en condiciones humanamente indignas.
La iniciativa ciudadana, argumenta la asociación, exige que en Ciudad de México sea normativamente posible que la muerte “emerja como un acto decisional, libre, expresión de vida en el ocaso de nuestra existencia”.
Cada perspectiva es única, escribe Siri Hustvedt en su nuevo libro acerca de la experiencia con el cáncer, en este caso, el de su amado Paul Auster. Desde la mía, apoyo la iniciativa porque si bien la última decisión es personal, el respaldo legal en caso de solicitar la asistencia médica para morir es resultado de una decisión colectiva. Es decir, descargué la aplicación Apoyo Ciudadano del INE y firmé por mí y por quienes un día necesiten esa ayuda para cerrar el telón con dignidad.
adriana.neneka@gmail.com

