El Sistema Nacional de Refinación no ha podido responder al aumento de la demanda de gasolinas, toda vez que millones de automovilistas circulan con mayor frecuencia y aumentaron el consumo de combustibles regular y Premium en 58% de abril a julio.

De acuerdo con la subsecretaría de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía (Sener), mientras que la demanda de gasolinas crece, la producción de seis refinerías que opera Pemex se desplomó al inicio del segundo semestre del año.

En el bimestre junio-julio, la oferta de combustibles bajó de 255 mil barriles diarios a 149 mil barriles, una caída de 41.5%.

Esto obligó al gobierno federal a hacer compras externas.

Las autoridades sanitarias alertaron el pasado 17 de junio que en “al menos 16 entidades la movilidad se incrementó, convirtiéndolas en un riesgo para el repunte del Covid-19”, dijo Ricardo Cortés Alcalá, director de Promoción de la Salud.

Entidades como Aguascalientes, Baja California Sur, Colima, Baja California, Zacatecas, Durango, Hidalgo, Tabasco, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato, Nuevo León y Yucatán registraron mayor circulación de personas y vehículos, lo que elevó la demanda de combustibles.

Ante esto, el consumo de gasolinas reportó un ascenso a partir de la semana 16 del año —tercera de abril—, cuando la demanda tocó fondo por el confinamiento y el cierre de actividades económicas.

Esa semana, según el reporte de la Dirección General de Petrolíferos de la Sener, las ventas se situaron en 429 mil barriles diarios de gasolinas, en sus tipos regular y Premium. A partir de entonces la tendencia fue al alza de manera constante hasta alcanzar 678 mil barriles diarios en la semana 29.

A marcha lenta

Sin embargo, el Sistema Nacional de Refinerías no pudo responder a ese repunte.

Información oficial muestra que los seis complejos de Pemex operan de forma irregular, pese al anuncio del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre que en abril ya se procesaban 800 mil barriles diarios de petróleo y que en mayo sería un millón, lo que no ocurrió.

El punto más alto de procesamiento en lo que va del año se alcanzó en la semana 17 con 776.37 mil barriles diarios. Para la semana 29, se llegó a 543.35 mil barriles, una caída de 30% en la capacidad de procesamiento de las refinerías.

En consecuencia, la producción de combustibles empezó a caer: de un promedio de 282 mil barriles diarios en la semana 22, el máximo nivel de producción, a 149 mil barriles por día en la semana 29.

En ese periodo, México sufrió un desplome en la producción de gasolinas de 47%.

Las refinerías de Tula, Salamanca, Cadereyta, Salina Cruz, Madero y Minatitlán operan a 35.7% de su capacidad en los primeros siete meses del año y sufren paros no programados.

Importación… al rescate

Debido al aislamiento social, Pemex había reducido las compras externas de 439 mil barriles diarios en marzo —semana 10— hasta un mínimo en los primeros siete meses de 237 mil barriles en la semana 19.

Pero a partir de entonces la importación se incrementó y aunque no alcanzan los niveles previos a la pandemia, llegan a los 493 mil barriles por día.

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