Usuarios de transporte aumentan a más del doble gasto en traslados por miedo a Covid-19

Asociaciones de transporte revelaron que 4 de cada 10 personas en México cambiaron su modo de transporte y aumentaron su gasto para movilizarse “en el doble o más del doble, por miedo al contagio del Covid-19

Transporte público
Foto: Pixabay
Cartera 15/04/2020 18:19 Noé Cruz Serrano Actualizada 19:32
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El Instituto de Recursos Mundiales México (WRI México), la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT) y la Asociación Mexicana de Autoridades de Movilidad (AMAM), revelaron que 4 de cada 10 personas en territorio nacional cambiaron su modo de transporte y aumentaron su gasto para movilizarse “en el doble o más del doble, por miedo al contagio del Covid-19 en el interior de las unidades de transporte público”.

Esta situación ha provocado una caída del 60% en la demanda del transporte público, por lo que prevén una pérdida acumulada del sector de hasta 9 mil 800 millones de pesos a nivel nacional durante los 3 y medio meses más intensos de la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus, equivalentes al 40% de los ingresos totales en ese periodo.

El Covid-19, subrayaron, está vulnerando al transporte público.

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El transporte público colectivo, indispensable en actividades esenciales para superar la crisis sanitaria, es el medio que utiliza cerca del 40% de la población -50 millones de personas- y del cual dependen más de 160 mil empleos, principalmente de conductores de unidades de transporte.

Detallaron que ante la declaratoria de emergencia sanitaria en México, el sector del transporte público colectivo efectúa esfuerzos para aportar en la prevención del contagio y mantener la capacidad de operación para facilitar la realización de actividades esenciales para superar la emergencia sanitaria.
 

Sin embargo, reconocieron que el sector enfrenta un escenario adverso que compromete su sostenibilidad financiera, la seguridad laboral de los empleos del sector, principalmente el sustento de los conductores; y por tanto también el servicio a las personas usuarias, no sólo durante la época de contingencia sino hacia el futuro.

Los tres organismos coincidieron en que el transporte público colectivo es la alternativa de movilidad que permite realizar sus actividades cotidianas a hogares que acumulan ingresos mensuales menores a los siete mil pesos, y parte de la reducción en la demanda y en los ingresos de los transportistas ha ocurrido por el cambio en la elección de modo de viaje de los usuarios, por miedo al contagio al interior del transporte público.

Hasta el momento, 38% de los usuarios que han cambiado su modo de transporte durante la emergencia sanitaria han aumentado su gasto en el doble o más del doble por el cambio de modo, lo que afecta el ingreso disponible de la población que necesita realizar desplazamientos para la atención de sus necesidades básicas e incrementa su vulnerabilidad ante la emergencia.

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Indicaron que el sector ha efectuado acciones como ajustes en días y horarios de servicio como una herramienta para reducir costos de operación; sin embargo, al momento se estima que estos ahorros no superan el 25% de los costos de operación, por lo que el sector enfrenta fragilidad financiera para mantener y mejorar la oferta y cobertura del servicio.

Además, existe el riesgo de la pérdida de puestos de trabajo relacionados con el transporte público. Se calcula que, en promedio, el sector emplea a 1.5 conductores por cada vehículo en operación, y que existe un 40% adicional de otros puestos de trabajo asociados al sector.

A nivel nacional, comparando el dato obtenido en el análisis sobre los empleos del transporte colectivo urbano y suburbano, estos superan 3.5 veces los empleos acumulados del transporte aéreo, marítimo y de ferrocarril, reportados por el Inegi.

La crisis del sector también afectará los programas de modernización de las unidades que se utilizan. Hasta ahora, el 75% del sector se organiza en esquemas de personas físicas, pequeñas y medianas empresas o cooperativas, altamente sensibles a la disminución de ingresos y los compromisos de pago de capital, que representa el 20% de sus costos totales.

El 40% de las unidades de transporte continúa siendo sujeta al pago de créditos, por lo que la falta de liquidez condiciona el cumplimiento de sus obligaciones.

Por ello, recomendaron reconocer al transporte público colectivo como un componente esencial para la superación nacional del impacto de la crisis sanitaria; priorizar el diseño y la implementación de medidas que brinden seguridad laboral a las personas trabajadoras del sector; asignar fondos de emergencia entregados a través de mecanismos transparentes y eficientes, que aporten a la sostenibilidad financiera y operativa de largo plazo.

Asimismo, diseñar esquemas de apoyo federal que contribuyan a la reactivación financiera, económica y social del transporte público, que consideren las necesidades de las distintas ciudades y los diferentes tipos de modelos de operación de transporte público colectivo; y, priorizar la aplicación de recursos en sistemas que cuenten con mecanismos de ejecución transparentes y eficientes para la aplicación de los recursos de emergencia, como son las cuentas concentradoras de recursos, los sistemas de recaudo, las tarjetas personalizadas para estudiantes y personas de la tercera edad.

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