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El ego es una parte fundamental de lxs seres humanos, nos ayuda a crecer, perseguir y principalmente a equilibrar nuestra autoestima. Pero como todo, también existe el lado negativo, cuando una persona tiene el ego en la cima, que aparenta tener una buena apreciación de sí mismx, en realidad lo que le sucede es que tiene la autoestima en el piso. Esto provoca sentirse el centro del universo, que todxs quieran tener que ver con ella y peor aún, que casi casi existan conspiraciones en su contra.
Las personas que sufren de ego exacerbado todo lo ven poco, pero paradójicamente están en la búsqueda constante de la aprobación de los demás, aunque quieran aparentar lo contrario. Cuando no consiguen la atención y aprobación del entorno, se enojan, se resienten y empiezan un embate contra lxs demás. Sienten que nadie lxs merece pero el sentimiento real es de un enojo muy profundo que lastima y hace que lastimen a otrxs.
Por otro lado, el ego “bueno” ayuda a la persona a superarse, a intentarlo de nuevo o simplemente a esforzarse más en lo que esté haciendo. El ego puede ser una fuerza interna de autodestrucción pero también de superación. Casualmente un factor que puede balancear el ego bueno y el ego malo es el trabajo de la autoestima. Si se trabaja todos los días de manera personal y espiritual la autoestima comenzará a “florecer”. Personalmente creo que el trabajo espiritual tiene que ver mucho más con el agradecimiento, la honestidad y la generosidad que con las prácticas religiosas o filosóficas. Llevar un estilo de vida personal basado en principios espirituales puede alimentar el amor propio y el amor por los demás. La autoestima tiene que generarse desde adentro, no desde la opinión ajena. Todo el mundo puede opinar maravillas de alguien que si no lo cree o siente que esos halagos no son suficientes (por culpa del ego) no servirá para construir su autoestima. En cambio si es una persona agradecida va a buscar los aspectos positivos en lxs demás y las situaciones lo que le ayudará a construir la opinión de sí mismo con una perspectiva distinta.
En realidad no es que existan dos egos, es el mismo pero se carga a polos opuestos y somos nosotrxs mismos los que le damos el equilibrio con la conciencia y la buena voluntad.
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