Dicen que la inconsciencia es un regalo, que es mejor no saber o no darse cuenta para evitar sufrir, pero así como quizá sea posible sentir sufrimiento, la ignorancia también nos bloquea de lo bueno y bonito, además el mundo y la humanidad estamos tan mal que ya no nos podemos dar el lujo de ser inconscientes o estar dormidos.

Ser personas conscientes no significa que tengan que ser especiales o pertenecer a religiones o congregaciones.   Para estar conscientes no necesitamos ser iluminad@s o estudiar años en un monasterio,  tampoco  hacer yoga, ni volverse santos.

Cualquier persona tiene la capacidad de ser consciente si así lo quiere sin necesidad de tener alguna característica especial. Solo es cuestión de querer y hacerlo.

Tampoco nadie ha dicho que la felicidad reside en la consciencia pero sí es un hecho que un buen paso para llevar una buena vida o sana experiencia emocional es importante estar conscientes.  Aunque al pasar de los años he podido observar y experimentar que el hecho de alcanzar eventualmente cierta consciencia no significa que se convertirá para toda la vida. La conciencia debe trabajarse todos los días en   estar presentes (vivir en presente, no en pasado ni futuro)  tener una visión introvertida  que ayude al autoconocimiento, para poder entender  cómo afectamos al exterior  mediante las acciones y las palabras que utilizamos todos los días.  La conciencia  debe ir acompañada por la búsqueda de un bien común sin manipular o forzar un cambio, el bien común se dará por añadidura cuando empezamos el  trabajo personal. Aun cuando el exterior no es o no sea cómo quisiéramos o esperamos, el trabajo personal nos ayudará a no frustrarnos y a seguir con la vida.

La consciencia es un gran móvil  para mantener la vida fácil o por lo menos práctica, sin el pesar del pasado ni la angustia del futuro.

Twitter @reginakuri

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