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Radiografía de los robos a bancos en México: 1997-2016

10/03/2017
00:37
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Después de leer el título de este artículo es probable que a una gran parte de los lectores les hayan pasado por la mente imágenes de películas hollywoodenses que hoy forman parte del imaginario colectivo de millones de cinéfilos en el mundo. Quizá otra porción no imaginó alguna imagen en concreto y espero que a una muy pequeña minoría les haya evocado recuerdos presenciales durante algún atraco bancario.

En el siguiente texto hacemos uso de las estadísticas sobre delitos del fuero común generadas por las procuradurías locales y compiladas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) con el objetivo indagar la tendencia y los niveles de este delito a lo largo del país para el periodo que corre entre 1997 y 2016. Los registros estadísticos oficiales consideran una categoría más amplia que las sucursales bancarias ya que incluyen entre los posibles lugares atracados a las casas de bolsa, los centros cambiarios, a las empresas de traslado de valores además de incorporar la categoría de otros.

Resulta pertinente comenzar con la definición que ofrece la norma técnica para la clasificación nacional de delitos del fuero común para fines estadísticos, sobre el robo en instituciones bancarias “Apoderarse, sin derecho ni consentimiento, de dinero, valores, documentos o instrumentos de débito, crédito o contenedores de obligaciones, liberaciones, endosos o transmisión de derechos de cualquier naturaleza que se encuentren en el interior de una institución financiera, de banca, de crédito o comercializadora de divisas u otros valores, o que tengan funciones recaudatorias, o contra las personas que las custodien o transporten”

Para fines de este texto consideramos únicamente lo sucedido en las sucursales bancarias (bancos)  ya sea que los robos se hayan cometido con o sin violencia. Desafortunadamente las estadísticas no arrojan información adicional que pudiera ser de interés para analizar las características del delito como pudieran ser: Tipo de arma utilizada (de fuego, blanca, otra), cantidad de personas involucradas (si fue una banda o una sola persona), monto del numerario extraído, clientes o empleados heridos o fallecidos, entre otros. En este sentido, solo queda disponible la opción de realizar un análisis territorial y espacial de las frecuencias con las que se cometieron estos iliciticos.

Los testimonios ofrecidos por el Tío y por Jason Coghlan para la revista Vice ilustran las peripecias de las carreras criminales de ambos sujetos tanto en México como en Inglaterra. Esta otra nota menciona la historia de Alfredo Ríos Galeana a quien se le imputan más de un centenario de atracos y que hoy en día se encuentra preso en el penal del altiplano condenado a una sentencia de 25 años.

A pesar de ser valiosos, los testimonios de asaltantes a bancos no abundan y no me fue posible acceder a una mayor cantidad de material periodístico que permitiera una mayor comprensión sobre este delito cuyo riesgo tiende a ser mayor que el relativo a otro tipo de robos como el robo de negocio, a casa habitación o a transeúnte. En México sabemos y hablamos poco del robo a en bancos, otros delitos más lesivos como el secuestro, la extorsión y el homicidio han acaparado la atención tanto de los medios como de las autoridades dejando de lo acontecido en los bancos.

La asociación de bancos de México (ABM) público una síntesis informativa en noviembre de 2015 en la cual se incluyen una serie de medidas tendientes a incrementar la seguridad en las sucursales bancarias, entre ellas la figura del anfitrión bancario que ha sido empleada por algunos bancos como BBVA-Bancomer. Algunas otras acciones independientes a la seguridad perse han contribuido en alguna medida a mitigar los riesgos, tal es el caso de la banca electrónica que permite a los usuarios realizar transacciones sin apersonarse físicamente en las sucursales bancarias.

En la ciudad de México existe un cuerpo policiaco de corte complementario dedicado en parte a la custodia de los bancos, la Policía Bancaria e Industrial (PBI) que data de 1941 se ha caracterizado por alquilar sus servicios de seguridad y custodia a empresas públicas y privadas siendo estas últimas las que corren con los gastos operativos. En el resto del país existen convenios similares entre cuerpos policiacos y corporaciones bancarias cuyo objetivo es salvaguardar la integridad de los cuentahabientes, así como de las sucursales bancarias.

Después de navegar el portal de la PBI no queda claro que sus elementos hayan recibido capacitación especializada en materia de prevención de robos bancarios o que oferten protocolos de seguridad especializados para sus clientes. De acuerdo a su sitio web las ventajas de contratar sus servicios residen en contar con los servicios de una corporación seria, profesional y solvente, lo que sea que esto signifique en el entorno de las sucursales bancarias. Por lo general, son los propios bancos quienes delinean sus estrategias de seguridad y corren con los gastos relacionados.

El artículo 96 de la ley de instituciones de crédito (entre las que se encuentran los bancos y sus sucursales) establece una serie de reglas generales sobre medidas básicas de seguridad para estas instituciones, entre las que se encuentran las sucursales bancarias, destacan las siguientes

  • Encristalamiento de ventanillas
  • Mecanismos de retardo en el acceso a las áreas de manejo o guarda de valores y efectivo
  • Sistemas de video grabación y alarmas
  • Señalización disuasiva
  • Procedimientos para detectar autorrobos
  • Procesos de coordinación entre las áreas de seguridad de la institución con las sociedades de apoyo (entendidas estas como empresas o cuerpos que presten servicios de seguridad)

La Comisión Nacional Bancario y de Valores (CNBV) tiene el mandato de realizar visitas de inspección para asegurarse de que estas medidas se cumplan en tanto que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SCHP) puede exentar a sucursales e instituciones bancarias de cumplir con estas reglas bajo los siguientes supuestos

  • Que estén ubicadas en poblaciones menores a 100,000 habitantes
  • Que su porcentaje de siniestralidad durante el año inmediato anterior sea inferior a la media de su entidad federativa.

Habiendo realizado una breve síntesis sobre distintos elementos relativos a las medidas de seguridad en las sucursales bancarias procedemos ahora con el análisis estadístico intentando responder entre otras las siguientes preguntas ¿Sabemos cuántas sucursales bancarias hay en México? ¿Cuántos bancos son robados al año? ¿En qué estados resulta más común este delito? ¿Sobresalen algunos municipios por la alta incidencia delictiva que presentan? Los siguientes gráficos intentan arrojar una respuesta a estas interrogantes

El primer gráfico nos habla del número de sucursales bancarias en México de conformidad con los reportes de inclusión financiera elaborados por la CNBV a partir del año 2009, como se puede observar hubo un incremento importante en el lapso 2009-2012 en el cual pasamos de 10,533 sucursales a 16,097. La instalación de sucursales se estabilizó alrededor de la 16,000 en los siguientes años.

El segundo gráfico muestra la tendencia de este delito a nivel nacional para el periodo 1997-2016 cuyo promedio anual se situó en 480 eventos que fueron superados sistemáticamente entre 2008 y 2015, sin embargo, a partir de 2013 este delito ha mostrado una tendencia a la baja llevando al año 2016 a colocarse por debajo del promedio anual. Difícil hipotetizar cuáles son las razones que explican este importante descenso equivalente a 47.53%

El tercer gráfico arroja un dato interesante, el 15% de los bancos fueron robados sin hacer uso de la violencia como herramienta para la comisión del delito, podemos suponer que en estos casos es probable que haya habido colusión entre los empleados y los delincuentes. Se antoja complicado robar un banco, considerado un lugar seguro, sin la utilización de algún mecanismo que permita a los ladrones intimidar a los empleados.

El cuarto gráfico ilustra la situación a nivel entidad federativa, la ciudad de México, el estado de México y Sinaloa son por mucho los estados punteros al concentrar 35% de los robos en el periodo, desafortunadamente los reportes de inclusión financiera elaborados por la CNBV solo ofrecen información del número de sucursales a partir del año 2009. De estar disponible esta serie desde 1997 nos permitiría hacer comparaciones a nivel de tasas y expresar los resultados en eve2ntos por cada 1000 sucursales bancarias.

El promedio del periodo fue de 300 robos por estado y fue superado únicamente por 13 entidades que son las que presentan los mayores problemas. Destacan los casos de Tabasco y Nayarit puesto que solo reportaron 7 y 9 robos respectivamente, esto en un periodo de 19 años. En este punto es importante resaltar brevemente algunas de las debilidades de las estadísticas delictivas, las capacidades institucionales de las procuradurías locales son muy divergentes lo que impacta la calidad de sus registros en tanto que las cifras de denuncias no son auditadas y no están exentas de manipulaciones por motivaciones políticas.

Al profundizar el análisis y emplear el municipio como unidad territorial obtenemos una serie de indicios interesantes. Hay que subrayar que la incidencia delictiva a nivel municipal solo se registra a partir del año 2011, entre este año y 2016 se registraron 3,780 robos en bancos de los cuales 1,603 (42.5%) se consumaron en 14 municipios. Es precisamente en estas demarcaciones geográficas en donde se concentra mayoritariamente este problema.

La tabla coloca a Guadalajara como el municipio con mayor número de robos en el periodo, sin embargo, hay que considerar que este es el municipio con mayor número de bancos a nivel nacional con un promedio de 435 sucursales entre 2011 y 2016. Es en este punto donde cobra relevancia el empleo de tasas para realizar las comparaciones. El quinto y último gráfico muestra las tasas de robos bancarios por 100 sucursales para el periodo en cuestión mostrando las tendencias de los mismos 14 municipios señalados en la tabla.

Los dos municipios pertenecientes al estado de Sinaloa fueron los que registraron las mayores tasas en los primeros 4 años, siendo el municipio de Ahome en el año de 2011 el que mayor tasa registró en todo el periodo (86.79). Morelia y Acapulco ocuparon los primeros lugares en los dos últimos años del periodo. Al igual que lo mostrado en el primer gráfico, las tasas máximas por municipio muestran una reducción en sus niveles a partir del año 2013 hasta situarse en 19.05 robos por 100 sucursales para el 2016.

A manera de conclusión, advertimos la existencia de una gran área de oportunidad en el robustecimiento de las estadísticas delictivas respectivas al robo en bancos ya que la información disponible es muy pobre. El informe anual (2015) de comisiones y comités de la asociación de bancos de México (ABM) señala que esta organización signó convenios de seguridad con 3 entidades federativas (Coahuila, Puebla, Ciudad de México) y 1 dependencia de gobierno (Comisión Nacional de Seguridad), sería deseable que en el marco de estos convenios se impulsara el fortalecimiento estadístico que permitiera lograr una mejor comprensión de este ilícito.

Si bien podría pensarse que el robo a bancos es un delito con una menor repercusión social que otros como pudiera ser robo a casa habitación, esto dado que las pérdidas sufridas por los grupos financieros tienden a ser cubiertas por las aseguradoras por lo que el patrimonio de los cuentahabientes no se afectado. A su vez, la tendencia en este tipo de robos ha ido a la baja en los últimos años, sin embargo, resulta pertinente conocer más sobre este delito (así como de cualquier otro) a efectos de acelerar y profundizar su caída, para estos efectos, los 14 municipios señalados nos inician donde comenzar.

 

Yani Limberopulos Fernández

Colaborador Externo

@Orange_agent @ObsNalCiudadano

El Observatorio Nacional Ciudadano es una organización de la sociedad civil que vincula a las organizaciones civiles para potenciar su incidencia en las políticas y acciones de las autoridades.

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