
Las normas que reconocen y protegen los derechos huma- nos no pueden ser letra muerta

Las normas que reconocen y protegen los derechos huma- nos no pueden ser letra muerta

La violencia política que se ejerce en nuestra contra se alza como un obstáculo para la participación política de la mujer

Es nuestro deber mantener vivo el legado de las Mariposas, en pie de lucha para eliminar la violencia de género en cualquiera de sus formas

La violencia escolar produce severas consecuencias para la persona agredida, tanto como para la agresora y para todo el entorno escolar.

Sin una representación efectiva, igualitaria, con piso parejo, la igualdad sustantiva no será una realidad. Donde no participan las mujeres no hay democracia

El respeto y reconocimiento de los adultos mayores es signo de una sociedad desarrollada

Todas mujeres cuya conciencia y patriotismo se despertó para luchar desde muy diferentes trincheras y que, por ello, tuvieron que sufrir el cautiverio y hasta la pena de muerte

Las mujeres huyen de la pobreza y la violencia de género

Así debemos actuar aportando elementos, para abatir la impunidad que sirve de aliciente a otros feminicidas

Los poderes judiciales nos debemos a la sociedad, cuyo fin es el de satisfacer el interés superior de las necesidades colectivas por encima de intereses particulares