
Hablar de un “montaje” armado por Latinus es frivolizar el hecho y tratar de sacarle “raja política” a un asunto de suma gravedad.

Hablar de un “montaje” armado por Latinus es frivolizar el hecho y tratar de sacarle “raja política” a un asunto de suma gravedad.

El posible contubernio entre Palacio Nacional y la presidencia de la SCJN durante la gestión de Arturo Zaldívar, parece ser un escándalo que nos alerta de los riesgos que existen cuando el Poder Judicial se somete al Poder Ejecutivo.

México ha sido un país respetado en todo el mundo por su actitud equilibrada y de importante liderazgo. Sin embargo, México hoy significa conflicto. Es importante rescatar la esencia de la diplomacia mexicana.

De nada sirven las denuncias si quien debe ejecutar el mandato judicial lo ignora. Si el combate a la corrupción fuese real, hoy tendríamos las cárceles llenas de funcionarios corruptos.

Este gobierno que se cree innovador está repitiendo la misma historia que emprendieron hace más de 50 años gobiernos como los de Luis Echeverría y José López Portillo.


La estrategia oficial tiene que proyectar la percepción de triunfo anticipado y las encuestas se utilizan para provocar desánimo en los votantes afines a la oposición. Por ello, han dejado de ser un referente de la opinión ciudadana.

Es necesario que la ciudadanía reconozca que el Poder Judicial es confiable y es la más importante garantía de justicia. Sólo así se logrará preservar su independencia.

El Presidente parece no entender la dinámica del mundo de hoy -hipersensible y globalizado-, donde hasta acciones aparentemente simples y sin importancia, pueden desencadenar acciones de pronóstico reservado.

Su objetivo no es lograr la aprobación de sus 20 iniciativas en el Congreso, sino meter estos temas en la conversación pública para que éstas terminen siendo interpretadas como propuestas de campaña que debe abanderar su candidata personal.