
Con una puerta juntamos los dos departamentos y nuestra casa se convirtió en una especie de barco taller, yo me quedé en la proa y Salvador en la popa.

Con una puerta juntamos los dos departamentos y nuestra casa se convirtió en una especie de barco taller, yo me quedé en la proa y Salvador en la popa.

Fue el primer regalo que me hizo. Salvador en diciembre de 1968, cuando empezábamos nuestro noviazgo.

(El sofá) tuvo un uso diferente al convertir-se en el escenario de un trabajo fotográfico para el que me contrató Jimmy Fortson, director de la revista ÉL.
Sueños de Navidad. Tal vez en eso reside la verdadera naturaleza del “neutle”: Provo-ca sueños durante el dormir

Lucinda fue una gran pintora, a mi juicio, con una técnica muy fina y depurada en su pintura, además de una exitosa retratista al óleode personajes de la cultura.

Los convocamos a una pequeña tertulia a la que más tarde se agregaron el poeta Eduardo Lizalde y su esposa

Salvador y Carlos eran amigos desde la infanciay se alegró que lo designaran embajador. El padre de Carlos y el de Salvador habían sido diplomáticos