A prueba: Chevrolet Corvette Stingray Convertible 2022, el pináculo del deportivo americano

Motor central, 495 caballos de fuerza y el cielo arriba de ti. ¿Qué se siente manejar este auto?

Chevrolet Corvette Convertible
Autopistas 05/10/2021 14:46 Luis Vilchis Actualizada 17:38
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Estamos manejando un sábado por la tarde el completamente nuevo Chevrolet Corvette Stingray Convertible mientras disfrutamos del paisaje de una de las avenidas más bonitas de la Ciudad de México, Paseo de la Reforma. Continuamos nuestro manejo sin destino y, fortuitamente, “More Than a Feeling” de Boston se reproduce en la radio.

Traducida al español como “más que un sentimiento”, me bastaron 30 segundos para darme cuenta de que esa sería la analogía de esta prueba. Más allá de cumplir con creces su tarea como deportivo de motor central, la variante convertible está diseñada para brindarte más que un sentimiento. 

Si bien ya hemos hablado de lo que significa estar al volante del primer Corvette con motor central, es necesario recalcar que se vive una experiencia completamente diferente en la versión sin techo. En las próximas líneas, te detallamos qué se siente manejar un auto con casi 500 caballos de fuerza, motor central y cielo abierto arriba de ti. 

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Un imán de fotografías

No es un secreto que en Chevrolet pasaron incontables días y noches buscando la forma de mezclar el icónico diseño del Corvette con la nueva ingeniería de motor central. El resultado es simplemente soberbio, sin importar el ángulo por el que se le mire. 

Un frontal dominado por los trazos delgados que respetan las proporciones de un Corvette, pero lo llevan a un terreno más estilizado. Ahí mismo destacan las tomas de aire en la parte baja que, además de brindar una apariencia única, son funcionales para enfriar el cuerpo de frenado. 

La parte lateral rompe con todo esquema visto anteriormente en Chevrolet, pero respeta estas proporciones dignas de un “american muscle”. El primer punto al que ira nuestra mirada será a las grandes tomas de aire laterales con bordes negros, algo que solamente solíamos ver en superdeportivos europeos hace no muchos años. Al ser la variante convertible, atrás de los asientos encontramos un par de “aletas” que sirven para no afectar la aerodinámica del Corvette cuando se baja el techo. 

Por detrás, la herencia americana es más que notable gracias a las cuatro salidas de escape cuadradas, calaveras con trazos similares al Corvette de generación pasada y un diseño en general robusto que quiere dar a entender de no es un “delicado” superauto europeo, sino un potente auto americano. 

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El gusto es subjetivo, pero podríamos decir que el Chevrolet Corvette C8 es uno de los autos más atractivos que hay en las calles del país actualmente.

Las personas se apresuraban a sacar su teléfono al pasar el coche. Algunos otros levantaban los pulgares como signo de aprobación desde sus coches y, en un semáforo, un padre emocionado nos pidió acelerar el auto para que su hijo pequeño grabara un video. 

Complacemos al padre y al pequeño fanático y aceleramos para arrancar a toda velocidad cuando el semáforo se puso en verde. Más adelante se emparejan para felicitarme por el auto y proceden a despedirse deseando un buen camino. El Chevrolet Corvette es un imán de miradas. Ya sea por el color naranja especial llamado Sebring Orange, las formas poco convencionales o el mero sonido del motor, jamás pasaras desapercibido en este coche, para bien o para mal. 

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Interior único, pero ergonómicamente cuestionable

Comúnmente, el interior de los autos suele estar “oculto” ante la mirada del público que rodea el auto. La carrocería limita la mirada de los curiosos hacia el interior, pero este no es el caso en el Corvette Convertible, que deja ver con singular alegría su habitáculo. 

Este es prácticamente único en todo el mundo y sumamente llamativo gracias a su diseño inspirado en la cabina de un avión de combate. El espacio para el conductor es limitado y por momentos te resulta abrumador estar rodeado de tantos botones con funciones especiales. 

Esta percepción de confusión general se resalta cuando volteamos al centro de la consola y vemos una barra vertical en donde se colocaron todos los botones del aire acondicionado.  Esta barra divide en dos partes el habitáculo y, si no estás acostumbrado a la posición de los botones, es incómodo estar manejando mientras buscas el botón para desempañar los cristales. Aplaudimos el hecho de querer innovar en el tema de diseño interior, pero creemos que esta solución de barra atravesada a media cabina es incómoda y poco orgánica
 

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No obstante, elementos como un soberbio volante rectangular, cluster digital con alta calidad configurable a gusto del usuario y un sin fin de medidores de desempeño nos recuerdan que estamos a bordo de un auto especial. 

La calidad de materiales es similar a lo encontrado en los autos tope de gama de la marca del corbatín, como Suburban o Tahoe. Se perciben suaves al tactos y resistentes, y los detalles en el mismo color de la carrocería, como los cinturones de seguridad o costuras del volante, le brindan actitud.

Retomamos el punto de los primeros párrafos y, sin lugar a dudas, el interior del Chevrolet Corvette está pensado para darte algo más que solo un sentimiento. Se trata de una experiencia por completo, desde abrir la puerta con un botón oculto en la toma de aire, hasta la forma en la que el asiento parece abrazarte, el habitáculo de este auto está a otro nivel, muy por arriba de lo que podríamos esperar por ser un “american muscle”. 

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Un V8 que canta a tus espaldas

Si continuamos con la analogía musical, el Chevrolet Corvette C8 tiene mucha similitud con la canción mencionada en el primer párrafo.

More Than a Feeling se creó en el sótano del guitarrista de Boston, buscando una nueva forma de hacer las cosas para mejorar la música de esa época. El primer concepto de un Corvette con motor central también surgió en un sótano, lugar donde Zora Arkus-Duntov comenzó a trazar lo que sería el CERV-I en 1959. 

Duntov fue el padre del concepto de un Corvette de motor central, pues quería crear algo que fuera completamente diferente a lo que había en esos años. Falleció en abril de 1996 y jamás pudo ver su creación finalizada, pero la firma americana se encargó de rendirle un homenaje importante. 

En el volante encontramos un botón cromado con la letra “Z” en honor a Zora. Al presionarlo, desata toda la potencia del robusto motor LT2 de 6.2 litros con 8 cilindros en V. Este bloque dota al eje trasero de 495 caballos de fuerza y 470 lb-pie de par. Puede que no suene a mucha potencia si lo comparamos contra vehículos como el Charger Hellcat con 717 caballos de fuerza, pero lo que realmente hace especial a este Corvette es la posición del motor. 

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Para ponerlo a prueba, acudimos a las instalaciones del Kartódromo Sierra Esmeralda. Si bien es una pista “pequeña” para semejante deportivo, nos fue de mucha utilidad para conocer su desempeño en situaciones de alta demanda con curvas muy cerradas. 

Es soberbia la estabilidad que brinda un motor central. El balance entre un comportamiento agresivo, pero total control en las curvas es el punto fuerte del Corvette C8. Sin embargo, al ser la variante convertible, se necesitaron de una serie de refuerzos en el chasis para no comprometer su rigidez estructural, lo que le aumenta peso. 

Este ligero aumento en kilogramos solo es notable cuando pasamos la barrera de adherencia del vehículo, pues tiende a subvirar. No obstante, podemos desactivar el control de tracción con un solo toque y jugar con el eje trasero para provocar derrapes y colocar al auto tal y como lo queremos en la curva. 

Aplaudimos el uso de una transmisión de doble embrague con 8 velocidades para sacarle el máximo provecho al motor. Sí, como puristas agradeceríamos una caja manual, pero sinceramente sería difícil lograr el mismo comportamiento, aceleración y desempeño que la transmisión DCT nos brinda.

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Más que solo un deportivo

Volvemos al párrafo inicial. Es un sábado por la tarde, me encuentro al volante de uno de los mejores deportivos de la actualidad y el sol comienza a ponerse. El aire en el rostro, esa característica luz anaranjada del cielo que combina con la carrocería del auto y el ronroneo del motor V8 a mis espaldas me hacen darme cuenta de que el Corvette C8 Convertible es más que solo un auto, es un generador de experiencias. 

En este caso, la experiencia de vivirlo todos los días y guardarlo en tu garaje tendría un costo de 2.7 millones de pesos, pero definitivamente los vale. Suena a mucho dinero, pero por menos de 3 millones de pesos es prácticamente imposible encontrar un automóvil de motor central con este nivel de desempeño. 

Es un hecho que, por 200 mil pesos menos, podríamos voltear a ver al Porsche 911 Carrera S Cabriolet, que también tiene el motor en la parte posterior y desarrolla 445 caballos de fuerza. Es aquí donde tendremos que poner en una balanza lo que estamos buscando, si refinamiento europeo o rudeza americana. 

El Chevrolet Corvette Stingray Convertible es de esos autos que, en algunas décadas, serán objeto de coleccionistas en todo el mundo. Como buena canción de rock, será a prueba de tiempo y por generaciones se seguirá hablando de él. 

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Agradecemos a Kartódromo Sierra Esmeralda por las instalaciones para la prueba y sesión de fotos. 

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