Los imprescindibles

Teófilo Benítez Granados

Desde la Revolución Industrial se nos indujo a seguir las reglas y adaptarnos. Sin embargo, este modelo conformista entra en crisis por la competencia y tecnología. Ser brillante, creativo y correr riesgos ya no es opción sino parte de la supervivencia. Paradójicamente la gran maquinaria que quiso deshumanizarnos nos despertó.

Hoy, un profesionista no se limita a seguir instrucciones sino a aportar humanidad, conexión y arte a la organización. Llegó el fin de los empleados prescindibles. Las masas obedientes no son de mucha ayuda cuando el panorama es incierto.

Los seguidores de mapas y empleados asustados no son la opción en un mundo de gran competencia, cambios e incertidumbre. Se necesita quien se atreva a disentir, aportar y aportar. Se requieren genios que piensen diferente y confíen en sus propias capacidades, gente entrenada para cambiar las reglas y buscar continuamente los resultados, profesionistas educados para el liderazgo.

Durante casi 300 años estuvimos dormidos. Apegados a lineamientos, a encuadrar motivaciones en el salario nada más, a asumir lo inamovible como forma de vida. Ahora este estatismo genera miedo…e inmovilidad. Pero las organizaciones conservadoras no perdurarán. La sociedad ya es otra, sus clientes no guardan fidelidad a las marcas, compran y privilegian lo que responde a sus expectativas de vida, buscan empresas que respondan a sus inquietudes y filosofía.

Ahora desde las universidades tratan de despertar a los alumnos sumidos en la inopia, a los creyentes de que deben memorizar fórmulas y fechas para ejercer. Desterrar la idea de que son “tornillos” en la gran fábrica de la producción.

Hoy los centros de estudio tratan de formar líderes con ideas originales, gente que se atreva a ver otras perspectivas, irreverentes que forjen mundos nuevos y crean en la heterogeneidad e inclusión. Personas de carne y hueso, no marionetas.

Todos los que estamos involucrados en la educación debemos desterrar la idea de formar seres obedientes y sumisos, porque con esta práctica mataremos al artista que llevan dentro, aniquilaremos el genio creativo, la pasión. Hoy debemos valorar ese fuego interno de quien desea cambiar, debemos emular a los fabricantes de sueños, a quien desde su terreno busca un mundo de posibilidades para sí mismo y los otros.

Hoy que nuestro mundo nos dice que nada es para siempre ni certero, sé que elegí la profesión ideal para forjar líderes, gente que se atreva a disentir, pensar y cambiar.

No existe una asignatura como tal, pero en todas las materias inculcaré esto a los alumnos: destaca, sé generoso, crea arte, toma decisiones según tu conciencia, conecta personas con ideas… Esa será mi aportación al mundo, pero sé que quien me lee ahora tiene ideas diferentes para humanizarnos.
 

Rector del Centro de Estudios Superiores de Ciencias Jurídicas y Criminológicas (CESCIJUC).
Guardando favorito...

Comentarios