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Terquedad y perseverancia pueden ser vistos como virtud o defecto, dependiendo del ángulo con que se miren.
Para muchos la terquedad es algo negativo y así se lo enseñan al niño que insiste hasta lograr su cometido: como podría ser un dulce o la promesa del padre de llevarlo al parque. También, se puede aplicar a la hija que no deja de insistir hasta que se le compra el vestido deseado. Si observamos estos ejemplos podríamos traducirlos en algo digno de admirar, dado que diríamos “Fulano tiene unos hijos muy perseverantes, y no se rindieron para cumplir sus objetivos”.
Perseverar para lograr un objetivo, desde mi perspectiva así fue la lucha de Morena, quienes desde la Jefatura de Gobierno del ingeniero Cárdenas ya luchaban y no descansaron hasta ver en la silla presidencial al licenciado Andrés Manuel López Obrador.
Así las cosas, no podemos dejar atrás las críticas constantes que recibió y aún se escuchan sobre AMLO por su perseverancia. He dicho que su terquedad es una virtud: nuestro Presidente Electo es un hombre con una gran virtud, la tenacidad. Por ella y con ese tesón, logró los treinta millones de votos que nos han dado luz a muchos mexicanos.
Si López Obrador no hubiera tenido ese espíritu, desde 2006 se hubiera ido a su casa y hoy no tendríamos frente a nosotros los ánimos en puerta. Dos derrotas; miles, por no decir millones de críticas, adversidades y obstáculos que cruzar. En fin, los costos por su tenacidad han sido mucho en el camino: tristezas, falta de recursos para seguir, perdidas de amigos o soñadores, noches de desvelo y problemas.
Cuento todo esto porque me llama la atención que tanto Kumamoto como Manuel Clouthier, y tal vez podría poner a Margarita Zavala en el paquete, están tirando la toalla a la primera.
Sí, Manuel dijo que se retiraba, que el pueblo había decidido otra cosa. Olvida Clouthier que el tsunami de López Obrador arrastró a muchos y se fueron por el voto parejo. Por otra parte, considero que lo fácil es no hacer retrospección, autoexaminarse y analizar qué dije, qué hice o qué dejé de hacer para mejorar y lograr mi objetivo.
Por otro lado, se escucha que el equipo de Kumamoto quiere formar un partido. No está mal, y están en todo su derecho, solo que la causa que les dio fuerza fue, sin duda, la de las candidaturas independientes. Su equipo, si realmente busca formar un partido político, perderá mucho de lo ganado. Pasará a ser una oferta más y no la propuesta llamativa y esperanzadora que representaron en 2015.
Por último y sin ponerla a la par de los personajes antes descritos, está Margarita Zavala. La ex candidata “independiente” que tanto presumió durante cuatro meses su “pureza” y desvinculación del dinero sucio de los partidos. Ahora parece que también está en la búsqueda de su propio partido, así lo hizo ver en días pasados con su nueva asociación.
Zavala no aguantó vivir fuera del presupuesto ni un año, más ahora que se abrogó la pensión de los ex presidentes.
No cabe duda, la paciencia es algo importante que se debe cultivar y aún más en política, pues no siempre se gana, ni se obtiene a la primera lo que se desea.
Ex coordinadora de la campaña de Andrés
Manuel López Obrador
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