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Colateralidad de una estrategia

Lograr prevenir, perseguir y castigar el robo de vehículos es una estrategia de aproximación indirecta que golpearía contundentemente la comisión de delitos como el homicidio doloso
09/07/2018
04:21
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La estrategia de la aproximación indirecta es muy conocida dentro de la doctrina militar.

De hecho, el libro del mismo título escrito por Sir Basil Henry Liddell Hart (1895-1970) es todo un clásico. La obra describe cómo ganar batallas, nunca planeando un ataque frontal, siempre haciendo movimientos de aproximación, sin hostigar el centro de poder del adversario.

En materia de la lucha contra el crimen, y más si se trata de la delincuencia organizada, identificar el centro de gravedad que lo sostienen —o su centro de poder— resulta fundamental si se pretende vencer.

En siete de cada 10 homicidios dolosos que se registran en el país, se utiliza un vehículo robado. Información brindada por la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) señala que la correlación entre ambos delitos se concentra en 393 municipios, la mayoría ubicados en Oaxaca, Veracruz y Puebla. Puede concluirse que el robo de vehículo es un delito estratégico que trae consigo un efecto multiplicador y una alta conexión con el homicidio doloso, secuestro, robo a casa habitación, robo a negocio, robo a banco, por lo que se requiere un modelo nacional contra el hurto de vehículo.

En otras palabras, lograr prevenir, perseguir y castigar el robo de vehículos —y su consiguiente recuperación— es una estrategia de aproximación indirecta que golpearía contundentemente la comisión de crímenes tales como homicidio doloso, secuestro, robo a casa habitación, robo a negocio, asalto a banco y delitos sexuales. Y esto es así ya que al afectar la posibilidad de disposición de un auto para llevarlos a cabo, es afectar un “insumo esencial” —por llamarlo de algún modo—, desde el punto de vista táctico y operativo para los delincuentes, sin el cual se vuelve extremadamente complicado de realizar, puesto que la logística para realizarlo y después huir se entorpece en gran medida.

Se puede decir que existe un efecto colateral incidente o concurrente entre el robo de vehículos y el homicidio doloso, secuestro, robo a casa habitación, robo a negocio y asalto a banco. Por lo que la correlación que las cifras demuestran la urgencia de reforzar la estrategia para su combate. Para ello, resulta fundamental también ir cerrando el “perímetro de causalidad” de este ilícito. Desde el contrabando de autos fuera de nuestras fronteras, la impunidad y correcto fichaje, elaboración, administración y actualización de base de datos de los delincuentes cuya reincidencia debería obligar a un seguimiento más acucioso de sus relaciones y acciones que permitan desarticular una banda o red criminal de la que forme parte.

De igual forma, compartir información de inteligencia entre los estados y municipios para colaborar y coordinar acciones de prevención y seguimiento de este tipo de ilícitos.

También habría que hacer “análisis económico del crimen”; es decir, si hoy en día por razones macroeconómicas, la población tiene mayor facilidad financiera para adquirir un auto —nuevo o usado— y las pólizas y condiciones que ofrecen las aseguradoras permiten que sea más atractivo reponer con una nueva compra una unidad robada, en vez de buscar su restitución, aunado a la impunidad y dificultades burocráticas para denunciar el robo y recuperar posteriormente la unidad, harán que este insumo esencial para los crímenes con los que tiene correlación esté más disponible y al alcance. Por tanto, resulta fundamental el análisis de datos para el diseño o afinación de estrategias.

Académico de la Universidad Panamericana y experto en seguridad nacional

 

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