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El despliegue por la paz

01/07/2019
00:22
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El día de ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador encabezó el Despliegue por la Paz, ceremonia que formalmente puso en marcha las operaciones de la Guardia Nacional. La creación de este nuevo cuerpo de seguridad pública obedece al compromiso que la Cuarta Transformación tiene con la sociedad por acabar con la violencia y la inseguridad que durante tanto tiempo ha tenido secuestrada la tranquilidad de las mexicanas y los mexicanos.

La inseguridad y la violencia en nuestro país son, desde hace décadas, los temas que mas preocupan a la población. Tan solo en 2018, el 64% de las personas mayores de 18 años declaró que no existía un tema más preocupante para ellas y sus familias que la inseguridad. Esta percepción es un reflejo claro de la realidad: en 2017, 25.4 millones de personas de 18 años y más fueron víctimas de algún delito a lo largo del territorio nacional. Se trata de un número elevadísimo que ha ido en aumento año con año.

La incapacidad de recuperar el orden y mejorar la situación de seguridad pública ha tenido un impacto significativo en el desarrollo de la economía, y ha fisurado el tejido social, impidiéndonos avanzar como sociedad. Las altas tasas delincuenciales nos han forzado a tener que cambiar nuestros comportamientos y, por ende, las dinámicas de convivencia. En 2018, por ejemplo, 70% de los hogares en México declararon que debido a la delincuencia ya no permiten que sus hijos salgan a la calle. Es decir, nos hemos vuelto prisioneros en nuestros hogares, aislándonos cada vez más de nuestros vecinos y comunidades.

Otra de las consecuencias que el aumento en la inseguridad y la violencia ha traído es la disminución en los niveles de confianza que la sociedad tiene respecto a las instituciones, especialmente las relacionadas con la procuración e impartición de justicia. Hoy sabemos que los índices de confianza en las policías estatales y municipales son muy bajos: en promedio, menos de la mitad de la población declara poder confiar en estas corporaciones.

Por ello, la Guardia Nacional se ha conformado por elementos pertenecientes a las instituciones que de antemano cuentan con los índices de confianza más elevados: Marina, Ejército y Policía Federal. Esta legitimidad con la que arrancan las labores irá acompañada de protocolos de actuación innovadores, establecidos en sus leyes secundarias.

La Ley Nacional del Registro de Detenciones acabará con la incertidumbre cuando una persona es detenida, favoreciendo el respeto a los derechos humanos, al hacer pública la información sobre las detenciones. Así también, la Ley Nacional del Uso de la Fuerza establece protocolos que señalan la manera como deberán actuar las y los integrantes de la corporación en determinado momento. Además de dotar de confianza el actuar de cada elemento, al protegerlos con leyes claras, y de resguardar también los derechos humanos de los presuntos victimarios, crea una base legal homogénea sobre cómo se debe utilizar la fuerza, al establecer criterios de gradualidad de respuesta ante episodios de conflicto.

Otro de los elementos con los cuales contará la Guardia Nacional es un nuevo modelo del Informe Policial Homologado (IPH), que será más breve, eficiente y buscará generar información veraz de cada situación en la que intervenga un agente, con la finalidad de profesionalizar los procesos de investigación criminal. Con ello se busca atacar las deficiencias de los IPH de 2010 y 2015 que impedían que los policías pudieran actuar con eficiencia, entorpeciendo el debido proceso y, en repetidas oportunidades, ocasionando que los victimarios pudieran escapar de la justicia.

El primer contingente de la Guardia Nacional estará conformado por 70 mil elementos, y la meta del sexenio será alcanzar los 150 mil. Cada uno de los integrantes de la Guardia Nacional serán reclutados mediante procesos de excelencia que aseguren que cumplan con el perfil necesario para garantizar su efectividad en el combate y prevención de la delincuencia. Se desplegarán en las 150 regiones iniciales en donde apoyarán y complementarán el trabajo de las policías locales.

Finalmente, no se debe pasar por alto que cada uno de los elementos, empezando por quienes el día de ayer protestaron honrar y defender con lealtad y constancia nuestro país, son también mexicanos y mexicanas que anhelan la paz y que están dispuestos a entregar su vida para que todos tengamos el país que anhelamos. A cada uno de ellos y ellas les otorgamos nuestra confianza y les recordamos que nunca estarán solos, porque esta lucha es la de toda una nación.

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