Es tan temprano que aún no sale el sol, pero Valeria está en pie. Es sábado pero ella no se ha quedado en la cama, ni siquiera por esos cinco minutos más que todos suplicamos al despertar. Debe alistarse porque tiene una cita para llegar al día más importante en la vida… de alguien más.

Valeria Galván, quien estudió Ciencias de la Comunicación, tiene tres innegables pasiones: el amor, el cine y las bodas. No encontraba una forma de combinar esos tres elementos y por eso tuvo que crearse un oficio que se ha convertido en un estilo de vida, su sustento y el de otras mujeres. Valeria se convirtió en Guapóloga especializada en novias.

Guapóloga. El arte de empoderar a la mujer como una estrella
Guapóloga. El arte de empoderar a la mujer como una estrella

¿Esto qué significa? En realidad el oficio de Valeria sí tiene un nombre. No es una maquillista, tampoco una estilista, ni una asesora de imagen. Ella se define como una beauty expert, es decir, una experta en belleza.

Podría parecer que esa simple denominación no es innovadora. Por eso, Valeria se tomó el tiempo necesario para diseñar un sello especial de lo que hoy es su principal negocio: el diseño de experiencias de belleza personalizadas.

Aunque puede ir a tu casa u oficina para maquillarte antes de cualquier evento, o para una importante cita y hasta para esa entrevista de trabajo que te ha puesto los nervios de punta, también puede acudir a brindarte una sesión de masaje o facial con aromaterapia o técnicas de meditación; sin embargo, lo que realmente ocupa la mayor parte del tiempo de esta artista de la belleza es la atención a aquellas mujeres que están preparando su boda.

“Soy fan del cine y me di cuenta de que para las novias, el día de su boda se convierte en la ocasión en la que una mujer normal tiene toda la atención sobre ella, la atención de tanta gente que tal vez es el día con más miradas de toda su vida. Por eso es que decidí que yo podía contribuir a que ese día fuera aún más especial y tratarlas como si fueran estrellas de cine. Si tienen toda la atención, entonces que la tengan desde el principio, desde que se levantan hasta que las dejo en la puerta de la iglesia”.

Un sueño

Cuando Valeria Galván habla de cómo se convirtió en guapóloga, el primer personaje de la historia siempre es el mismo. Lo ha hecho siempre que la entrevistan, cuando las clientas le preguntan y hasta en los diversos blogs en los que colabora. Ese personaje es su madre. Y es que ella ha sido siempre un ejemplo de superación y la inspiración para esta joven que recién cumplió 30 años.

“Mi mamá es estilista, pero hizo su carrera tiempo después. La hizo a partir de que yo empecé con la secundaria, porque ella sólo tenía la primaria. De casada se echó la secundaria, luego la prepa y después dijo: “¿Ahora qué sigue?”. Quería estudiar Derecho, pero no quería descuidar a sus hijos, y entonces estudió algo más técnico. La belleza le gustaba y eligió este camino”.

Guapóloga. El arte de empoderar a la mujer como una estrella
Guapóloga. El arte de empoderar a la mujer como una estrella

Mientras la carrera como estilista de Patricia fue avanzando, también Valeria creció. Cuando era adolescente no le gustaba maquillarse, de hecho ni siquiera se sentía bien con su físico, pero ahí salió a flote lo que hoy considera el ingrediente esencial de la belleza femenina: la actitud.

Decidió tomar clases de actuación, de modelaje y automaquillaje. Entonces descubrió la magia, no de los productos, sino de lo que la actitud podía lograr para hacer que una mujer se decida a ser la mejor versión de sí misma, por dentro y por fuera.

“Todas podemos ser bellas, la belleza es subjetiva. Todas tenemos una esencia y de ahí podemos sacar lo mejor de nosotras, pero lo más importante es la actitud. Nos podemos poner el mejor vestido o el maquillaje más caro y aplicarlo como vimos en un tutorial, y aún así no lucir como la modelo. En cambio, una mujer sencilla pero segura de sí misma, tal vez sólo lleva labios rosas y un poco de blush, pero si tiene actitud y se siente guapa, con eso tiene el resto ganado. Por eso me enfoco en trabajar la actitud femenina, mi apuesta es por el empoderamiento basado en nuestra belleza única”.

Cuando Valeria tenía 18 años, todavía no sabía todo eso. En aquel momento la belleza no era más que un pasatiempo. Llegó el tiempo de decidir qué carrera estudiar y eligió Ciencias de la Comunicación. Hoy, por eso asegura que para ella el maquillaje y la belleza son un medio de comunicarse con otras mujeres, de transmitirles seguridad, apoyarlas para mejorar su autoestima e incluso aplicar técnicas de reingeniería humana, con la que puede ayudar a que ellas cambien su actitud ante el espejo y acepten que todas tenemos una belleza única.

Pero este concepto no es improvisado. Tras haber concluido su carrera, y al ver que su mamá estaba perdiendo visión y no quería maquillar novias por esa razón, decidió estudiar un diplomado para aprender maquillaje social y así apoyar a su madre, quien comenzaba a perder clientes por rechazar contratos de maquillaje y peinado.

“Llegó el punto en el que le dije a mi mamá: ‘Creo que te puedo ayudar para que sigas con tu carrera’. No quería que ella se estancara o se sintiera improductiva, pero no me quise quedar allí, me gusta hacer las cosas bien y en grande, así que mientras seguía saltando de un trabajo godín a otro, me preparé, hice un concepto y registré mi nombre como una marca”.

Cuatro años pasaron desde que Valeria Galván tomó esta decisión hasta que logró hacerla realidad y por fin pudo dejar esos trabajos de oficina que nunca la habían hecho realmente feliz.

El concepto

Valeria ha citado a una novia para su primera prueba de maquillaje en una vieja casona catalogada como patrimonio artístico del siglo XX por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Asegura que incluso el detalle de que el lugar sea tan especial es importante y se vuelve parte de la experiencia de su cliente. En esta casa está Diva Morgana, una estética y centro especializado en belleza donde Valeria colabora.

Mientras la observo maquillar a la futura novia, le pido a Valeria que me explique su concepto en una sola frase; sin titubear responde: “Son experiencias personalizadas de belleza para novias, esto, porque a ninguna la trato igual que a otra. Ni siquiera llego a cobrarle lo mismo a una que a otra”.

Aunque cada servicio tiene una tarifa base, el menú puede irse ampliando y puedes agregar o quitar ingredientes a tu antojo. Aun así, y como su deseo es ayudar a la mayor cantidad de novias posible, Valeria Galván ha establecido precios accesibles y sobre todo flexibles, que van desde 800 hasta mil 500 pesos por servicio básico de maquillaje social y experiencia. Claro que si la novia quiere agregar servicios adicionales como masaje, faciales, manicura o pedicura, el costo va aumentando, pero siempre acorde con las tarifas de una estética, aunque este servicio sea personalizado y a domicilio.

“A veces puedo decirles: ‘Tu arreglo puede salir gratis si armas un equipo de cuatro damas que paguen su servicio y el tuyo es regalado, se arreglan contigo, hacemos un catering, la pasamos padre y para la novia es gratis. A eso le llamo Beauty Party y se vuelve una especie de pijamada para la novia y sus damas. Igual se pueden armar paquetes con la mamá, las hermanas, las primas y así el costo va bajando”.

El precio depende del lugar al que Valeria y su equipo deban trasladarse, pues a veces la novia vive en la Ciudad de México pero la boda se lleva a cabo fuera, entonces eso también influye. Porque la asesoría comienza desde meses antes de la boda, puesto que como parte del servicio personalizado, Valeria les ofrece consejos para cuidar la piel y el cabello, puesto que sabe que la mitad del éxito del trabajo en el día de la boda dependerá de qué tanto se haya cuidado la novia antes para lucir radiante.

Tips de alimentación, mascarillas, productos y hasta ejercicios para relajarse son el plus que Valeria Galván ofrece en estas experiencias nupciales: “Trato de llevar hasta el agua caliente de ser posible, para no molestarlas para nada. El chiste es que ellas no se tengan que levantar para nada y sólo disfruten ser las estrellas de la película”.

Esta guapóloga no se puede partir en mil pedazos, así que ha capacitado a otras guapólogas que la apoyan, puesto que ha construido una red de autoempleo para mujeres especializadas en experiencias de belleza.

“Siempre trabajo con gente a la que le enseño, tienen la misma técnica que yo. No soy de las que no quieren enseñar, porque todo suma, así que lo haga yo o que lo haga una de ellas es exactamente lo mismo, puedo entonces cubrir varios eventos en un mismo día y garantizar la misma calidad”.

Paso firme

La clave del éxito de una guapóloga que diseña experiencias para novias es la empatía. Y es que al ser la primera persona con la que la novia habla, está a solas, de la primera que recibe un abrazo en un día en el que los nervios pueden traicionar hasta a la más fuerte, Valeria se convierte en una especie de dama de honor adicional. Es casi como una organizadora de bodas, pero sólo enfocada en hacer que la novia se sienta bien en lo que para muchas mujeres es el día más importante de sus vidas. Tal vez eso no es para todas, pero para las que sí, Valeria Galván siempre estará disponible para ayudarlas.

“Hay tres cosas de las que yo soy apasionada: la belleza, el amor y el cine, y las estoy conjugando en esto al crear este concepto que es de la única manera en la que me puedo empoderar haciendo uso de los conocimientos de mi carrera. Yo no estoy casada ni tengo para cuándo, pero me encantan las bodas, me encanta el ritual, el tema de los votos, no importa si es una boda judía, católica, en una librería, en donde sea, el tema de los votos y la promesa de amor que se hace la pareja, para mí es eso es lo importante”.

Pero como ella misma lo ha dicho, las bodas no son para todas y tal vez, como para ella misma, para una mujer lo más importante sea su carrera o simplemente sus metas individuales, como bien puede ser el emprendimiento. Para ellas, además de también tener servicios de belleza que pueden ser tan personalizados como se desee, Valeria tiene un consejo: “Cuando dejé mi trabajo, algunas amigas me dijeron que quisieran ser tan valientes como yo, Pero no soy valiente, todos tenemos miedo y no está mal tenerlo, pero si alguien tiene el sueño de emprender, debe hacerlo. Yo me decidí porque no me quería preguntar a los 50 años qué habría pasado si lo hubiera intentado”.

La respuesta que le da Valeria a las mujeres que le preguntan por donde deben empezar para verse mejor es: ¡reconócete!, pues no pueden comenzar con un cambio de imagen si lo que hay dentro de la persona está en desorden.

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