La delincuencia es uno de los problemas más graves que puede presentar una sociedad y en nuestro país esta situación se ha agravado seriamente en las últimas décadas hasta convertirse en un gran riesgo nacional.

Las causas de la conducta delictiva involucran aspectos relacionados con la educación, el medio socio-familiar y la economía. Los delincuentes en su gran mayoría son individuos física y mentalmente normales, sin embargo, lo que en ellos falla, es la formación inadecuada como persona. Gran parte de los delincuentes provienen de sectores de población social y educativamente desfavorecida que pueden predisponerlos a cometer actos antisociales e ilícitos.

El Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de la Universidad Anáhuac México, en colaboración con la Secretaría de Gobernación, está realizando el único estudio a nivel nacional que se ha llevado a cabo en México sobre los factores psicosociales de riesgo que influyen en la delincuencia, en todos los Centros Federales de Reinserción Social (CEFERESOs) de la República, 14 masculinos y uno femenino. El estudio, identifica factores de riesgo asociados a la delincuencia –antes de la reclusión– tales como: patrones familiares de conducta, escolaridad, edad, uso de sustancias ilegales, violencia doméstica, tipo de delito y sentencia. Uno de los factores de mayor riesgo es el nivel educativo que está a su vez directamente relacionado con el empleo y que determina el ingreso económico del sujeto y por tanto la relación directa entre la pobreza y tipos de delincuencia.

Este estudio reporta que la mayoría de los hombres privados de su libertad cuentan con un nivel educativo muy bajo ya que 82% de ellos cuentan sólo con estudios básicos (primaria 39% y secundaria 43%) y que más de la mitad de ellos fueron detenidos antes de cumplir 30 años de edad. Estas cifras indican que cada vez ingresan a menor edad los sujetos detenidos por algún tipo de delito, que puede ser desde conductas antisociales hasta la colaboración con el crimen organizado. Gran parte de ellos son detenidos por portación de pequeñas cantidades de drogas, aunque en su mayoría no consumieron drogas ilegales en el último año previo al ingreso al penal (72%). Sin embargo, se encontraron altos niveles de consumo de alcohol, antes del ingreso al centro penitenciario.

Las relaciones entre factores psicoeducativos de riesgo como violencia intrafamiliar y adicciones están asociados a conductas delictivas y a factores económicos y la falta de recursos económicos está asociada a delitos tales como robo, secuestro, violación y narcomenudeo. La baja escolaridad, unida a otros factores de riesgo tales como falta de oficio y de empleo, pobreza y violencia en el medio familiar y social, provocan serias carencias económicas que pueden llevar a delitos como narcotráfico y narcomenudeo, secuestro y participación en el crimen organizado.

Quienes cometieron delitos contra la salud, por lo general, estaban expuestos a condiciones de vida vulnerables: siete de cada diez provienen de sectores marginados con ingresos mensuales familiares muy bajos (5,000 pesos o menos) y 78% de ellos eran el principal proveedor económico en su familia. Esta situación provoca a su vez un círculo vicioso que vuelve a propiciar la delincuencia a causa de la ausencia del principal proveedor, la falta de empleo y por tanto de ingresos económicos. El estudio establece pautas que pueden orientar en el diseño de políticas de prevención, tratamiento y reinserción social y laboral sobre los problemas asociados con la delincuencia y para establecer estrategias y políticas preventivas que beneficien a la sociedad y al país.


Directora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias
de la Universidad Anáhuac México.
pmlanz@ anahuac.mx

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