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“Es un reto llegar a donde nadie llega”

Roberto se levanta a las 4 de la mañana para apoyar en el reparto de alimentos

El titular del consejo del almacén rural La Vega de Diconsa subraya que los apoyos han representado un cambio para la comunidad hidalguense (PRESIDENCIA)
Nación 17/08/2016 04:10 Horacio Jiménez - enviado Actualizada 02:52
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Santiago de Anaya, Hgo.— Roberto Canjay Bagui es originario de Jagüey, Capul en Ixmiquilpan; habla español y su lengua natal es el ñañu. Hoy es el presidente del consejo del almacén rural La Vega de Diconsa y es uno de los encargados de llevar alimentos a las familias más pobres de su región.

El maestro de ceremonias lo presenta: es su turno en la inauguración del centro de acopio de maíz que le dará de comer a 80 mil personas. Toma el micrófono con fuerza para contar su historia.

Frente a él hay decenas de beneficiarios de los programas sociales del gobierno federal que diariamente lo ven y lo conocen, pero hoy es diferente, pues hay otras personalidades: el presidente, Enrique Peña Nieto; el gobernador de su estado, Francisco Olvera, y su jefe, el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade.

Con voz baja comienza a describir que al ver las necesidades de su comunidad fue que decidió enrolarse en las filas de Diconsa y ayudar en la distribución de comida. Cuenta que diario se levanta a las cuatro de la mañana.

Sin mencionar nombres ni organizaciones, Canjay Bagui dice que pese a los bloqueos en carreteras y los desastres naturales, los apoyos de Diconsa siempre van a llegar para apoyar a las familias:

“Son apoyos que nunca faltan y superan obstáculos. Llegan a pesar de encontrarse con caminos de tierra o de asfalto, con bloqueos en carreteras, con inundaciones o huracanes. Llegamos también, como decía nuestro secretario, en lancha, en burro e incluso por aire”.

Toma confianza. Sin tantos nervios, dice que Diconsa se ha convertido en una familia que tiene un gran compromiso con los mexicanos que incluso viven en las zonas más alejadas del país.

Frente a él hay un reloj digital, los segundos avanzan muy rápido. Apresura sus palabras como si distribuyera los alimentos de tienda en tienda en su comunidad.

“Las comunidades más marginadas y con más problemas de alimentación necesitan de atención y cuidado, garantizar que los apoyos lleguen a las familias que más lo necesitan es nuestro trabajo. Donde antes no había surtido de productos básicos y donde otros no llegan, hoy está Diconsa”, afirmó.

Dice que los apoyos de Diconsa han representado un cambio en la comunidad. Se le ilumina la cara al recordar cómo las madres de familia se entusiasman cuando ven que llegan los productos básicos a las comunidades y ven que pueden comprar más cosas con el mismo dinero e incluso “se entusiasman aún más cuando ven que sus hijos crecen sanos y fuertes”.

Cuenta que muchos integrantes de familias viven tranquilos porque saben que el apoyo nunca se detiene: “Un apoyo que no cambiará por más contratiempos que encontremos en el camino. Y esto nos da un sentido de seguridad inigualable. Son apoyos que nunca faltan y superan obstáculos”.

Define que su labor es elemental, y es tan sencilla como “acercar” a las familias los productos y alimentos que antes conseguían después de caminar por muchas horas.

“Es un reto llegar a donde nadie llega, a lugares donde sufren de falta de alimentos y de opciones para llevar a sus casas, a lugares donde no llegaba la comida o no les alcanzaba el pago de su trabajo para comprar lo que surtían en la tienda más cercana. No hay horario que nos limite ni situación que nos detenga para asegurar la distribución a nuestras familias”, afirma.

Roberto Canjay conoce las fortalezas de la marca para la que trabaja: es la red más importante de América Latina y su compromiso es estar ahí de día y de noche sin importar las adversidades.

“Por eso, el fortalecer la red de abasto de Diconsa más grande del país y de América Latina es un triunfo para las familias beneficiarias y también es un triunfo para los trabajadores que luchamos para que esta realidad se cumpla día con día y cambie la vida de nuestras queridas familias mexicanas”, asegura.

Roberto ha superado la prueba: hablar en público ante tantas personas. Lleno de confianza dice en su lengua originaria ñañu que los apoyos no se miden con la cantidad de alimentos que llenan una tienda Diconsa, sino con las oportunidades que se le brindan a la gente de ahorrar dinero, de alimentarse, de estudiar y para que tengan energías para trabajar.

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