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Para el ex canciller Luis Ernesto Derbez, el gobierno de México ha llegado tarde y mal a posicionar en el escenario estadounidense al país y a sus migrantes. Refirió que el tiroteo del bar Pulse en Orlando es una muestra de que no son los migrantes indocumentados los que están haciendo daño a Estados Unidos.

“Este cuento de que son violadores se cae por su peso y hoy ante un evento como el de Florida se deja en claro que no hay un solo mexicano que haya hecho algo de esta naturaleza. Debe quedar claro que todas las contribuciones son positivas”, dijo.

En entrevista con EL UNIVERSAL, afirmó que el verdadero trabajo frente al escenario en el vecino del norte es hacer una presentación correcta de lo que somos y hacer salir a las grandes asociaciones de estadounidenses en defensa de México antes que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto lo haga.

“Eso es una crítica mucho más creíble para el estadounidense promedio, en vez de que yo como mexicano o representante del gobierno salga y hable sobre las aportaciones positivas de los connacionales, eso es de esperarse”, dijo.

Consideró posible que Donald Trump pueda llegar a la presidencia porque, así como nadie creyó pudiera ser el candidato republicano, el electorado estadounidense podría dar sorpresas en noviembre próximo.

¿La designación de Donald Trump como candidato republicano debe preocupar a México?

—Sí nos debe preocupar y no solamente en cuanto al futuro desde el punto de vista de quién pudiera ser el presidente en Estados Unidos, cosa que es hoy posible. Lo de inmediato es preocuparnos por los señalamientos que ha hecho que han cambiado la línea de discusión respecto a la política exterior estadounidense en lo comercial, donde se ha pronunciado fuertemente en contra del Tratado de Libre Comercio, contra el TPP. Ha creado un concepto de que el comercio exterior es malo para Estados Unidos y se debe renegociar.

Eso, en sí mismo, independientemente de que gane o no la presidencia, cambia la línea de discusión entre los políticos estadounidenses. Cambió el contexto de la dinámica de apoyo al comercio, ahora se cuestiona.

¿Quiénes se han impregnado de este discurso en el sector empresarial de ese país?

—Es el pequeño y mediano empresario y organizaciones laborales de ese país que se benefician de las palabras de Trump, que lo que van a hacer es crear presión política y no sólo eso, sino que una gran cantidad de políticos estadounidenses, me refiero a congresistas, senadores, diputados locales, gobernadores, van a sufrir presión fuerte. Toda aquella gente que se siente defraudada por la apertura internacional y porque la apertura económica en ocho años no ha sido la que esperaban, porque perdieron empleos ligados a la manufactura, eso hace que la presión política se alimente de lo que dice Trump.

¿Qué esfuerzos diplomáticos representa esto para México? Hubo una reunión de la canciller con los cónsules, ¿fue un paso correcto?

—Es importante hacerlo público, para dejar en claro que el gobierno de México sí se preocupa, porque la impresión que teníamos es que no lo había hecho en todo este año, que dejaron pasar el golpeteo que hizo este hombre.

Estamos llegando, como en todo, tarde y mal, porque deberíamos haberlo iniciado hace seis o siete meses, y mal, porque lo que va a pasar ahora es una línea de enfrentamiento directo que simplemente va a alimentar a este individuo. Tenemos que pensar una estrategia para cabildear a diputados, a senadores, gobernadores, empresarios de tamaño medio, particularmente, y en estados que dependen de México, como Texas.

Debemos de buscar a esa gente para que nos respalde. Hay que hacerlo con tiros de precisión en lugar de escopetazos abiertos a todo. A lo mejor ocurre y no lo conozco, pero debemos de modificar la estrategia, buscar los estados y los sectores de los que podemos tener mayor kilometraje de presión para que ellos mismos nos ayuden a cambiar la línea de ataque de Trump.

¿Qué hay que hacer en los próximos meses?

—El verdadero trabajo es sentarnos y pensar las razones por las que se permite que hoy un individuo como éste haga ese tipo de comentarios y nadie nos defienda. Eso significa que no hemos hecho la presentación correcta de lo que somos, de lo que contribuimos, de la importancia que tiene México en la economía y la sociedad estadounidenses. Eso es un trabajo a definirse en los próximos seis años.

Ahorita deberíamos tener cabildeados a grupos estadounidenses que nos defendieran en la parte central de América, que dijeran de la contribución positiva, familiar, social, de generación de empleo. Perdón por usar el término, por hacer separaciones religiosas, también hacer hincapié en que somos una comunidad cristiana que tiene los mismos valores del estadounidense promedio, aunque seamos católicos y no protestantes. Que respetamos valores familiares y que eso de que estamos dominados por el narco y que somos violadores no es cierto, salvo en algunos casos, pero no de manera general.

¿Donald Trump puede llegar a la presidencia?

Yo juraba y perjuraba que no llegaba ni a candidato. Debo dejar claro que ha cambiado mi percepción de lo que la sociedad estadounidense está dispuesta a aceptar como presidente y sí creo que tiene una posibilidad real y alta, desafortunadamente para nosotros, el mundo y Estados Unidos.

Es un hombre que no entiende razones, es un hombre peligroso por su manera irracional y sobre todo porque no tiene valores ni principios sólidos. Se nota en la manera en la que se ha hecho rico, ha manejado sus negocios en su misma relación familiar. No es un hombre constante, tiene un ego muy grande y está convenciendo a la gente a través de mensajes sencillos y entendibles. Para quien está enojado es un mensaje, para el desempleado, en donde se le asegura que su trabajo se fue a México. Eso pega a un segmento de la sociedad estadounidense mucho más de lo que yo pensé. Un segmento se siente olvidado, defraudado, se siente menos, y todo, según este discurso, es por la culpa de los extranjeros.

Se ha logrado posicionar como la persona que los va a defender. Hay gran cantidad de gente insatisfecha y es peligroso en una sociedad en la que 45% de gente máximo va a votar. Los que sí van a ir a votar son los inconformes y a esos él sí ha llegado. Los que creen que la discriminación no es correcta son los menos propicios para ir a votar y eso tiene gran riesgo.

La razón por la que gana Trump la candidatura es porque los que fueron a votar son personas insatisfechas. Seguro había mayoría de republicanos que no querían a Trump y ahora ya está en una inercia de ganador, que eso les gusta los estadounidenses.

¿Qué futuro hay para la reforma migratoria que usted trabajó?

Es posible que si Hillary [Clinton] gana volvamos a iniciar conversaciones, pero únicamente. La discusión creada por Bernie Sanders y Donald Trump ha modificado la percepción de lo positivo del comercio exterior y la relación con México y con China, por lo que va a costar trabajo poder poner en la mesa una reforma migratoria. No la veo posible en corto plazo. Volvimos a narcotizar la agenda además.

Si es Donald Trump, yo creo que sí está convencido de lo que dice a pesar de lo que la gente diga, y entonces vamos a tener que jugar a la defensiva e implicaría estrategia distinta.

El gobierno de México tendría que apoyar legalmente de forma contundente a todos los mexicanos en Estados Unidos y ayudarlos a que no los humillen, discriminen o corran. Sería tan negativo que prefiero no imaginarlo.

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