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La estrategia del Estado Islamico

Colaboración especial

Nación 15/07/2015 03:07 Héctor Cárdenas Actualizada 03:07

No dejó de sorprender a la comunidad internacional la inusitada declaración del presidente Obama en el sentido de que los Estados Unidos y sus aliados occidentales no han diseñado una estrategia adecuada para derrotar al Estado Islámico. La indecisión de la Casa Blanca puede atribuirse al hecho de que aun no se concretan las negociaciones con Irán sobre su proyecto nuclear, ya que el acercamiento entre esos dos países podría definir la participación de las fuerzas militares de Teherán, de manera determinante, en la derrota del Estado Islámico. Todo mundo está conciente de que el único ejército capaz de recuperar la estabilidad en la zona es el del al República Islámica. En este contexto, los países del Golfo temen que una vez derrotada la organización terrorista, Irán logre establecerse como la gran potencia hegemónica de la región, por lo que se oponen a la participación iraní en el conflicto y así lo han hecho saber al presidente Obama. Mientras que Occidente permanece perplejo ante el avance del E.I. éste tiene una posición bien definida que se remonta al momento en que concibió sus metas y afinó su estrategia de combate.

Como es sabido, durante muchos años la gestación del grupo terrorista se mantuvo en el mayor sigilo hasta que su ideólogo, el iraquí Haji Bakra, un ex-coronel de las fuerzas aéreas de Saddam Hussein, a quien sus seguidores llamaban ¨ el señor de la sombras ¨ , reveló lo que se consideraba entonces como un plan ¨ descabellado ¨  para la creación de un ¨ Estado Islámico ¨  reminiscente de los califatos que gobernaron a la comunidad musulmana después de la muerte del Profeta.

Las líneas generales del proyecto consistían en apoderarse de los territorios de Irak y Siria a través de ¨ la guerra santa ¨ ; establecer en esos países su cuartel general y, mediante la penetración ideológica de todas las esferas de la comunidad islámica, persuadir a los creyentes de la necesidad de rescatar al Islam de los infieles e impíos mediante una guerra santa que conduciría al establecimiento de un nuevo Califato. A medida que lograron apoderarse de más de 18 regiones en Siria e Irak, los islamistas ampliaron el abanico de sus pretensiones incluyendo a Yemen, el norte de Africa , Nigeria, Chad, Mali, Egipto Kuweit y otros países en donde cuentan con un importante número de seguidores. La propaganda yijadista ha sido tan eficiente que ha logrado reclutar a miles de creyentes - la mayoría jóvenes descontentos - en las comunidades musulmanas de los Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania.

Para 2013 la operación progresaba mediante métodos que incluían la vigilancia, el espionaje, el chantaje y el secuestro. Para ello contaban sus dirigentes con una amplia red de informantes, espías y criminales, en su mayoría jóvenes, que se dedicó a obtener todo tipo de información que pudiese ser utilizada para reclutar, por cualquier medio, a los principales líderes y personalidades musulmanas en cada país. Aunado a estas tácticas el uso de las redes sociales permitió al E. I. la difusión masiva de su propaganda, con los resultados que ahora conocemos.

Los planes para la fundación del Estado Islámico incluían incursionar en sectores como el de finanzas, comunicaciones, adquisición de armamento, propaganda y la formación de consejos provinciales encabezados por un  ¨ emir ¨ . Todo este plan estaba copiado del aparato de seguridad de Saddam Hussein, a su vez un reflejo de las estructuras de la KGB, que durante décadas fueron adoptadas por los regímenes dictatoriales de Bagdad.

La comunidad internacional ha sido testigo, a través de los medios masivos de comunicación, de los cruentos métodos que utiliza el E. I para sembrar el terror. Estos incluyen la difusión de imágenes de decapitaciones de sus víctimas, de tortura, del adiestramiento de niños en el uso de armamento y su adoctrinamiento para la realización de actos de barbarie inimaginables. La destrucción sistemática de tesoros arqueológicos forma parte también de una estrategia diseñada para enardecer al mundo entero e infundir el terror. En este contexto hemos visto que a propaganda terrorista se ha convertido en ciertos sectores del mundo occidental en un atractivo para los sicópatas que se han integrado a los ¨ escuadrones de la guerra ¨ para convertirse en verdugos al servicio de una causa que, en rigor, les es ajena.

En un Medio Oriente en llamas, as estrategias y tácticas del E. I. prevalecen habiendo triunfado sobre las fuerzas armadas sirias e iraquíes intensificando la inestabilidad política y los conflictos sectarios. Irak está a punto de convertirse en un Estado fallido cuyas antiguas élites militares, marginadas por el chiismo en el poder, se identifican con E. I. mientras que Siria se encuentra inmersa desde hace más de tres años en una guerra civil de proporciones catastróficas sin visos de solución.

La estrategia del Estado Islámico para apoderarse de regiones enteras de Siria e Irak contempla el flujo constante de recursos financieros que le permitan mantener en pié de lucha un ejercito capaz de enfrentar a las tropas iraquíes, sirias e iraníes. Esos recursos provienen principalmente de aportaciones de acaudalados magnates de los países del Golfo Pérsico, de sectores del sunismo wahabita de Arabia Saudita y de simpatizantes del movimiento en otras regiones del mundo. Otra fuente de ingresos de la mayor es la venta ilegal del petróleo de los pozos que controla en el Kurdistán iraquí, en los alrededores de Mosul y en Siria en donde se ha apoderado de 6 de sus 10 pozos petroleros amén de refinerías y oleoductos. Se calcula que los ingresos petroleros de esas regiones han pasado de 875 millones a 2000 millones de dólares.

Otras fuentes de financiamiento son las rentas que pagan los seguidores del grupo terrorista por los bienes inmuebles que han incautado, el pago de rescates y chantajes y las operaciones de lavado de dinero en diversos países.

El ejército de la organización cuenta con 28000 operativos y ha establecido nuevas academias militares que incluyen la conscripción de menores de edad. El Consejo Militar está compuesto por 3 comandantes, todos ellos ex – oficiales del ejercito de Saddam Hussein. Dicho consejo se ocupa de la propaganda de guerra, de la administración de las fuerzas armadas y de la comandancia de los escuadrones de la muerte a los que se encomiendan las operaciones terroristas y la ejecución de los prisioneros.

El armamento del ejército islámico, en su mayor parte de factura norteamericana, fue sustraído del ejercito iraquí a la caída de la dictadura de Saddam Hussein por elementos de la secta sunnita fieles a ese personaje. De igual manera los islamistas se han apoderado de armamento del ejercito sirio que consta de tanques, cohetes anti-aéreos, morteros de hombro, vehículos blindados, y todo tipo de armas sofisticadas. Se especula que pueden estar en posesión de armas químicas sin que esto se haya comprobado.

Las estrategias de combate incluyen la guerra de guerrillas de inspiración maoista que permite la realización de ataques sorpresivos muy eficaces en algunas regiones de difícil acceso para las tropas reglamentarias. El principal objetivo del Estado Islámico para instaurar el pretendido califato es apoderarse de las principales ciudades de Siria e Irak para, desde allí, lanzar operaciones de mayor envergadura en toda la región del Medio Oriente sin descartar atentados terroristas en Europa.

Ex embajador de México en Egipto

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