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La milenaria tribu Tohono O’odham asentada entre Sonora, en México, y Arizona, en Estados Unidos, reclama su territorio. Donde ya existe una división de valla de postes de madera, de polín y otros tramos con rieles de ferrocarril cruzados, ahora el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere erigir un muro.
La idea de imponer una muralla dentro de la reserva es igual a querer cortar Los Cerros del Pinacate en dos con un cuchillo de matanza, considera el gobernador de la ancestral etnia en Sonora, José Martin García Lewis.
“Nunca aceptaremos una muralla”, sentenció y señaló que los desacuerdos internacionales entre ambos países les están negando la vida y sus costumbres. “Estados Unidos de América niega el derecho de los O’odham a vivir en el desierto Sonora para imponer su severa militarización de nuestro territorio”, reclamó García Lewis.
Los miembros de la misma tribu, que comparten territorio en ambos países, se reúnen en la reserva de el Sáric.
Ahí, con danzas y cantos, invocan a sus dioses y les piden que eviten la construcción de una muralla en su territorio sagrado.
También oran por la unión de todas las etnias y por una América libre. Piden por la unión de “el cóndor con el águila” para que de esa forma se detenga la destrucción de sus creencias “con la obsesión de seguridad que no se mejorará con la instalación de una muralla”, señaló el representante de la etnia. “La mayor parte de nosotros, los O’odham en Sonora, somos miembros legales de la Nación Tohono O’odham según las leyes de los Estados Unidos, pero nos niegan la entrada a nuestra reserva indígena, como si fuéramos extranjeros en nuestro propio territorio. Se trata de destruir nuestros pueblos”, externó García Lewis, quien adelantó que llevarán su protesta ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través del Congreso Nacional de Indios Americanos.
“Nosotros somos desde antes de que existieran las naciones de México y Estados Unidos, lucharemos por una América sin fronteras”, aseguró.
Los principales puntos de encuentro entre los indígenas de ambas reservas se ubican en Sonora. En esa vastedad de territorio común donde hay dunas y tierra seca, existe gran variedad de flora entre ellas matorrales, pitahayas, ocotillo, cactus, sahuaros y la reserva de la Biósfera de El Pinacate, en Puerto Peñasco, Sonora, donde realizan parte de sus ceremonias sagradas para pedir a las deidades el agua y la productividad de la tierra.
Entre su diversa fauna hay coyotes, venados, águilas y búhos. Todo es sagrado. En la extensa región también comparten los ríos Gila, Colorado y Sonoyta.
Los Tohono O’odham rechazan la determinación de Trump de construir una muralla que divida más su reserva, porque aseguran ya no pueden estar más separados de como los dejó Antonio López de Santa Anna, en 1853 con la venta de La Mesilla.
Al momento de quedar fraccionados, la mayor parte quedó en Arizona, Estados Unidos, donde al momento habitan alrededor 28 mil indígenas. En el territorio mexicano, en Sonora, hay cerca de 3 mil integrantes de la tribu Pápago, que se autodenomina Tohono O’odham (gente del desierto). Se ubican en los municipios fronterizos de San Luis Río Colorado, Puerto Peñasco, Plutarco Elías Calles (Sonoyta), Caborca y Sáric, donde comparten gran parte del desierto con sus hermanos de Arizona.
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