“EU sufre dislocación económica y cultural”

Blancos descontentos, base del voto favorable a Trump, dice; el TLCAN , explica, es bueno para los estadounidenses

Lawrence Becker, Universidad de Northridge, California (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
Mundo 03/11/2016 01:54 Enriqueta Cabrera - enviada Actualizada 01:54
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Los Ángeles, California.— En un estado sólido y mayoritariamente demócrata, como éste, no habrá sorpresas el 8 de noviembre. Así lo señala el doctor Law-rence Becker, director de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad de Northridge, California, en entrevista con EL UNIVERSAL.

California tiene un peso político importante, ya que tiene el mayor número de votos electorales: 55 en el Colegio Electoral. El candidato ganador necesita 270 para tener el triunfo en la elección presidencial.

California es también el estado en la Unión Americana con más población latina y con más población de orígenes diversos y que ha aceptado la diversidad y el cambio demográfico. Los Ángeles es la ciudad con mayor número de mexicanos después de la Ciudad de México. Irrita el racismo de Donald Trump, porque California vive en paz con la diversidad de su población. Los argumentos del magnate no mueven a este estado, donde el candidato presidencial republicano sí tiene seguidores pero son una minoría.

Al referirse a la base social de Trump, el doctor Lawrence Becker considera que Estados Unidos sufre una dislocación económica y cultural, que se traduce en incertidumbre y descontento de una parte de la población blanca con menores ingresos y niveles educativos. Sienten inseguridad en el trabajo; a pesar de la mejora de la economía, en el mejor de los casos no reciben lo que deberían y en el peor están perdiendo sus empleos. La raíz del descontento podría ubicarse en el cambio demográfico y la desigualdad en los ingresos.

Recuerda el doctor Becker que Trump considera que los cambios en EU requieren frenar la inmigración, amurallar la frontera (aunque más de 50% de los inmigrantes lleguen por avión) y revisar pactos comerciales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). También habla de subir aranceles a México y a China y desde luego volver a políticas proteccionistas.

No ubica las políticas económicas y comerciales como parte de la globalización. Habla del TLCAN como si se tratara de un tratado con México, dejando fuera a Canadá. El acuerdo comercial trilateral “es bueno para Estados Unidos. Hay gente que perdió empleos, lo que tiene mucho más que ver con China que con México, pero de todas formas es algo que sucedería por la globalización” afirma Becker. Trump deja eso de lado para enfocar odios contra México que, dice, “se lleva empresas” que él hará regresar.

El magnate-candidato construyó una base electoral que representaría alrededor de 38 o 40% de los posibles votantes a través de una campaña basada en el miedo, el odio y el chivo expiatorio, con un lenguaje simple, con frases efectistas ganando el apoyo de quienes se sienten olvidados. En el discurso, Trump culpa a los inmigrantes mexicanos que cruzan la frontera. “Si pudieran detenerlos para que no se lleven nuestros trabajos todo estaría mejor”, dice.

Trump ha roto con la política del partido que lo postuló, como resultado de lo cual un grupo importante de republicanos muy destacados han dicho estar en desacuerdo con él; algunos han afirmado que no votarán por Trump, otros se han separado de su campaña, como Paul Ryan quien preside la Cámara de Diputados. Después de Trump el bipartidismo queda maltrecho, ¿podrá recuperarse?

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