La oposición acusó el miércoles al presidente venezolano Nicolás Maduro de buscar dividirla para dar por terminado el diálogo auspiciado por el Vaticano.

Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, aseveró que el discurso agresivo de Maduro contra el partido Voluntad Popular -del encarcelado Leopoldo López- procura "sostenerse por la debilidad del contrario" y explotar "las diferencias que existen" entre sus adversarios sobre cómo enfrentar la crisis política del país.

"Yo quiero alertar al pueblo venezolano y quiero alertar al papa Francisco", dijo Torrealba, que tras la primera sesión de la mesa diálogo "el gobierno se ha dado cuenta de que no va a poder utilizar este espacio como un mecanismo de relaciones públicas, que no va a poder utilizar este espacio como un mecanismo para... ganar tiempo".

Las conversaciones -que también impulsan varios expresidentes de otros países- están marcadas por la desconfianza. Muchos adversarios de Maduro temen que podría ser una táctica dilatoria para aliviar las presiones sobre él, cuya popularidad se ha visto afectada por la galopante inflación y la escasez de alimentos.

Al menos la mitad de los miembros de la Mesa de la Unidad Democrática, que agrupa a una treintena de partidos y organizaciones entre ellos Voluntad Popular, se ausentaron del primer encuentro con el argumento de que no estaban dispuestos a sentarse a la mesa con el gobierno mientras éste no ponga en libertad a más de un centenar de activistas opositores detenidos ni revierta la decisión de cancelar el referendo revocatorio del mandato de Maduro.

Luego de unos comentarios de concordia sobre la decisión de la Asamblea Nacional de postergar el debate sobre el juicio político en su contra por supuesta ruptura del orden constitucional, Maduro arremetió contra Voluntad Popular en su programa semanal de radio y televisión la noche del martes.

El gobernante catalogó a esa organización de "grupo terrorista" y amenazó con la cárcel al diputado Freddy Guevara, que funge como su jefe.

Voluntad Popular aceptó a regañadientes la decisión de la coalición opositora de diferir el juicio político a Maduro y suspender una marcha prevista para el jueves al palacio del gobierno en busca de dar prioridad a las conversaciones.

El partido advirtió además que de si no se logran avances importantes para el 11 de noviembre, cuando volverán a reunirse el gobierno y sus adversarios, reanudará la lucha en las calles y "hará todo lo que tenga que hacer dentro de la constitución" para lograr la salida de Maduro del poder.

jlcg

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