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El pasado 26 de septiembre, colombianos se manifestaron por el “n o” en la consulta para el acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC (ARIANA CUBILLOS. AP)

“No a la impunidad”

02/10/2016
01:51
José Meléndez / corresponsal
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Bogotá.— A Yamil Arroyo le molesta “la paz” para Colombia que se firmó el pasado lunes en su natal Cartagena de Indias, pero no le incomoda “la” paz. Más que pensar en ausencia de guerra, tras más de 52 años de ésta, a este hombre soltero, de 36 años, transportista y oriundo de esa ciudad-balneario del norteño departamento de Bolívar en la que se rubricó el acuerdo para la pacificación, le intranquiliza saber que los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) disfrutarán de… total impunidad.

“Estoy en contra del acuerdo porque no se le puede dar impunidad a unos delincuentes como los de las FARC”, dijo Arroyo a EL UNIVERSAL, mientras lanza un listado de delitos —narcotráfico, asesinatos, extorsión y otros crímenes— que atribuye a esa que ha sido la guerrilla más antigua de América y que rechaza los cargos.

Pero le inquieta que, según el pacto, los guerrilleros, ya desarmados, van recibir una bonificación estatal al mes por dos años que oscila entre 238 dólares (salario mínimo) y unos 650 dólares. “Van a recibir ese dinero sin hacer nada. Y uno tiene que luchar todos los días para ganarse la vida. Votaré no”, dijo, al anunciar como votará en el plebiscito de hoy en el que los colombianos definirán el futuro del plan de paz.

Al igual que Arroyo, numerosos colombianos votan hoy contra los acuerdos, aunque aclaran que eso tampoco significa que rechazan la paz. Lo que les desagrada, aducen, es el tipo de paz lograda por el gobierno colombiano con las FARC en las negociaciones de casi cuatro años en Cuba.

Y un punto de molestia es el dinero para rebeldes y la repartición de tierras, insumos agrícolas, infraestructura y beneficios del pacto, que el Senado de Colombia calculó que en los próximos 10 años costarán unos 31 mil 400 millones de dólares.

Por eso es que Flor Sánchez, de 58 años, oriunda del norcentral departamento de Boyacá, casada, con cuatro hijos y empleada doméstica, votará no. “Llevo 47 años trabajando duro, limpiando pisos, lavando ropa, y nunca he tenido ningún beneficio ni para mí ni para mis hijos”, afirmó, en una plática con este diario en esta ciudad.

“Ha habido mucha violencia como para darle tanto poder a las FARC, que no se merecen gobernar, ni que les den dinero ni perdón”, recalcó.

Una opinión similar tienen las hermanas Ospina, de Barranquilla, en el norteño y caribeño departamento de Atlántico, ambas médicas y residentes en esta capital. Mónica, de 40 años, casada y con dos hijos, soltó: “Me da miedo que en Colombia terminemos como en Venezuela”, adujo, al subrayar que, como socialistas, las FARC tienen una ideología similar al régimen chavista de la vecina nación. “Con el acuerdo premiamos (a las FARC) de todo lo malo que hicieron”, remató.

Lorena, de 33 años, casada y con dos hijos, insistió en que “por darle más poder a las FARC nunca se pensó en darle beneficios sociales al pueblo.

“¡Que quede claro!”, advirtió, “no es que estamos en contra de la paz. Estamos en contra de los acuerdos”.

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