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Eslovaquia asume el mando de una Europa vulnerable

Tendrá que presionar a Reino Unido para que active su salida de la UE; prevén tensiones por eventuales movimientos separatistas

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (izq.), ayer con Robert Fico (der.), primer ministro eslovaco, en el castillo de Bratislava (JAKUB GAVLAK. EFE)
Mundo 01/07/2016 01:57 Inder Bugarin / Corresponsal Actualizada 01:57

Bruselas.— En medio de la crisis más profunda desde el inicio del proyecto europeo, la pequeña Eslovaquia asume hoy la batuta de la presidencia rotativa del Consejo de la Unión Europea (UE).

Socio del bloque desde mayo de 2004, Bratislava intentará sacar a la Unión del limbo en el que se encuentra luego de la convulsión generada tras la salida de Reino Unido del bloque. El reto más inmediato será conservar la unidad entre Los Veintisiete, así como el decreto emitido por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien ha ordenado a todo funcionario comunitario no tener conversaciones con Londres sobre las modalidades de su salida hasta que formalice su petición de retiro.

La administración del primer ministro eslovaco, Robert Fico, también deberá liderar la movilización en curso para que el gobierno británico aclare cuanto antes las condiciones del Brexit y active el artículo 50 del Tratado de la Unión para dar banderazo de salida a las negociaciones. El Ejecutivo comunitario pretende que en otoño tenga lugar esa comunicación. El país del este de Europa y con 5.4 millones de habitantes muy probablemente tendrá la responsabilidad de conducir el inicio de las negociaciones de divorcio, las cuales Bruselas quiere que arranquen a más tardar a final de año. “Será un gran reto no sólo para la diplomacia eslovaca, sino para el conjunto de la Unión, porque aún nadie tiene experiencia en ello”, adelantó la eurodiputada eslovaca popular Anna Zaborská.

“Será muy difícil, por un lado, conservar las ventajas mutuas de la cooperación económica y, por otro, demostrar que pertenecer a la UE tiene más ventajas para los Estados y los ciudadanos que un simple acuerdo comercial bilateral”, continuó.

La presidencia eslovaca igualmente tendrá que afrontar la tensión que se avizora ante los posibles referéndums sobre la secesión de Escocia e Irlanda del Norte de Gran Bretaña. La primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, estuvo el martes en la capital europea para manifestar el deseo de los escoceses de quedarse en la Unión.

En el ámbito institucional, tendrá que evitar que el procedimiento de salida británica ponga en riesgo la actividad de la Unión. Debe involucrarse en el ajuste del calendario de la presidencia rotativa del Consejo. Reino Unido debía asumir la presidencia en la segunda mitad de 2017, pero el Parlamento ha solicitado su anulación.

Al margen de gestionar las secuelas del referéndum británico, Bratislava celebrará en septiembre una cumbre convocada por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, para reflexionar sobre el futuro de la Unión.

La ministerial a 27 constituye una cita clave para tratar de renovar la confianza de los ciudadanos en el proyecto común europeo y evitar que otros países sigan el modelo británico. Francia celebrará comicios presidenciales en 2017 y la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, anunció que si triunfa convocará el Frexit.

A estas prioridades se suman otros pendientes, como la crisis de la inmigración, la aplicación de los compromisos para responder al terrorismo, la eliminación de las tarifas de roaming, el estancamiento de las negociaciones comerciales con Estados Unidos, la seguridad en el abastecimiento energético, el conflicto armado en el este de Ucrania y las frágiles relaciones con Moscú.

Miembro del euro y del espacio de libre circulación de personas (Schengen), Eslovaquia es un receptor neto de ayudas europeas. En 2014 aportó 625 millones de euros y recibió mil 669 millones. Será la primera ocasión que tomará el timón de Europa.

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