En medio de temores renovados de estallidos de violencia, miles de manifestantes se concentraron en París para una protesta laboral autorizada tras un tenso compromiso entre los sindicatos y el gobierno francés. La policía francesa estaba en alerta.


Los sindicatos protagonizaron una breve marcha en torno a la plaza de la Bastilla para protestar por los planes del gobierno para alargar la semana laboral y flexibilizar el despido. Otras protestas similares en los últimos meses han generado choques entre policía antimotines y radicales.


La policía amenazó con prohibir la marcha del jueves, pero el gobierno aceptó su celebración. "No se tolerará ninguna violencia", advirtió el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve.


Algunos miembros de sindicatos participaron en los últimos episodios violentos y los vitorearon, pero el responsable del influyente sindicato CGT, Philippe Martinez, insistió el jueves en la televisora BFM que "No somos cómplices de los alborotadores. Los condenamos con firmeza".


jlcg

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