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Keiko Fujimori quiere convertirse en la primera mujer presidenta de Perú. ¿Su mayor obstáculo? Su apellido. ¿Su principal arma? También.
A lo largo de la campaña presidencial, las mayores concentraciones han sido para protestar contra la candidatura de la hija de El Chino, el ex presidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000) quien se encuentra preso por asesinato y peculado, entre otros delitos. Es una pesada carga para Keiko, de 40 años.
La aspirante del partido Fuerza Popular se comprometió a no repetir los “errores” del gobierno de su padre y a respetar “el orden democrático y los derechos humanos”.
Keiko ingresó a la política en 1994, cuando aceptó ser primera dama en reemplazo de su madre, Susana Higuchi, quien se separó del presidente entre denuncias de que fue torturada. Su decisión, considerada por muchos como un acto de deslealtad, es una de sus peores cargas.
Al mismo tiempo, el apellido Fujimori trae a muchos peruanos sumidos en la pobreza el recuerdo de aquellos años en los que su padre repartía ayudas y despensas. Y su lealtad está con Keiko, quien afirma que, igual que su progenitor, impulsará la economía y tendrá mano dura contra los que están al margen de la ley.
La China, como se le conoce, es madre de dos niñas de nueve y siete años y está casada con un estadounidense. Creció en el mundo de la política. Tenía 15 años cuando su padre dio la mayor sorpresa electoral de todos los tiempos en Perú y fue elegido presidente.
Cuando el régimen cayó en 2000, con una huida del mandatario a Japón en medio de acusaciones de corrupción, Keiko se quedó en Lima y fue quien puso la cara. En 2006 llegó al Congreso, elegida con la mayor cantidad de votos en la historia del país. Sin embargo, pasó tres de los cinco años bajo licencia, no presentó ningún proyecto que dejara huella y estuvo ausente de los grandes debates.
En 2011, con 35 años, perdió las presidenciales frente a Ollanta Humala. Ahora está decidida a ganar y “reivindicar” lo bueno del fujimorismo. Pero su mensaje no convence a todos. “Espero que no gane”, alertó el jueves el escritor Mario Vargas Llosa. “Votar por la hija del dictador sería una gran desgracia”.
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