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Reino Unido agasaja al presidente chino

Xi Jinping inicia visita para llevar nexo bilateral a “nuevas alturas”

El presidente de China, Xi Jinping, pronuncia un discurso ante ambas cámaras del Parlamento británico, en Londres (ZHANG DUO. XINHUA)
Mundo 21/10/2015 01:56 EFE Actualizada 01:57

Londres.— El presidente de China, Xi Jinping, inició ayer una visita de Estado de cuatro días al Reino Unido en la que aspira a elevar la colaboración entre ambos países a “nuevas alturas”, con la firma de acuerdos comerciales por valor de 30 mil millones de libras (40 mil 500 millones de euros).

La reina de Inglaterra, Isabel II, y el primer ministro británico, David Cameron, recibieron al mandatario chino en una ceremonia con gran boato en el centro de Londres que coincidió con protestas por la situación de los derechos humanos en el gigante asiático.

Tras pasar revista a la Guardia de Honor del ejército británico y desplazarse en el carruaje de la monarca hasta el Palacio de Buckingham, Xi se dirigió al Parlamento de Westminster, donde se mostró ante los miembros de las Cámaras de los Comunes y de los Lores “impresionado por la vitalidad de las relaciones” entre Londres y Beijing.

“China y el Reino Unido son países cada vez más interdependientes y se están convirtiendo en una comunidad de intereses compartidos”, dijo Xi, el primer presidente chino que visita las islas británicas desde que en 2005 lo hiciera Hu Jintao.

El presidente de los Comunes, John Bercow, aprovechó la presentación de Xi ante los parlamentarios para referirse a los derechos humanos, al resaltar que hace tres años ocupó esa misma tribuna la líder opositora birmana Aung San Suu Kyi, “símbolo de los derechos humanos y la libertad”.

El mandatario chino, por su parte, sostuvo durante su alocución que “el concepto de poner al pueblo por delante y cumplir las leyes emergió en China en tiempos antiguos”, y subrayó que la sociedad de su país avanza, “inspirada no sólo en sus tradiciones, sino también en las mejores prácticas de otros países”.

Ante las críticas a la visita por parte de activistas, que acusaron a Londres de “inclinarse” ante Beijing, el ministro británico de Exteriores, Philip Hammond, dijo que su gobierno “aprovechará la oportunidad para hablar de cuestiones que no serán cómodas” y trasladará al líder chino que “el respeto a los derechos humanos es bueno para la economía y la estabilidad”.

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