Roma.— Una reforma constitucional mediante la cual el Senado de Italia se reducirá y perderá parte de sus atribuciones y se devolverán al gobierno central competencias de las regiones, fue aprobada ayer por la misma Cámara Alta en Roma con 179 votos a favor, 16 en contra y siete abstenciones.

Varios senadores habían abandonado el recinto antes de la votación. Con la reforma, propuesta por el primer ministro italiano, Matteo Renzi, el número de senadores pasa de 315 a 100, cinco de los cuales podrán ser elegidos de forma directa por el presidente, mientras que los otros representarán a regiones y ciudades, con atribuciones limitadas en cuestiones nacionales.

A partir de ahora, el Senado podrá votar sobre un número reducido de leyes nacionales. El Senado también pierde el poder de derrocar gobiernos nacionales a través de mociones de censura, mientras que las regiones ya no podrán vetar proyectos importantes de transporte, energía e infraestructura de interés nacional.

Hasta ahora, la Cámara de Diputados y el Senado tenían las mismas competencias en Italia. Este “sistema bicameral perfecto” había sido criticado como ineficiente dado que los proyectos de ley pasaban mucho tiempo yendo de una cámara a la otra, hasta que las dos se ponían de acuerdo.

Los críticos de esta ley dicen que perjudicará el federalismo italiano. La reforma fue muy controvertida durante tiempo, con críticas del ala izquierda del Partido Democrático (PD) de Renzi. Con el voto del Senado de ayer, se consideran superados los principales obstáculos. Ahora, las dos cámaras deben aprobar la ley en una tercera lectura, algo que se considera seguro. Pero dado que probablemente no se alcance una mayoría de dos tercios, la oposición puede forzar un referéndum.

La reforma constitucional forma parte de los esfuerzos de Renzi por modernizar Italia y superar varios déficits en la administración del Estado. Para el primer ministro, se trata de “la madre de todas las reformas”.

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