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Identifican a linchados de Teotihuacán

Se dedicaban al secuestro y operaban en los límites del Edomex con Hidalgo, informó la procuraduría

El mismo lugar donde se dio la ejecución sumaria, en Santiago Atlatongo, ayer estaba vacío (ARMANDO MARTÍNEZ. EL UNIVERSAL)
Metrópoli 26/05/2016 00:58 Juan Manuel Barrera y Rebeca Jiménez Corresponsales Actualizada 15:29

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La comunidad de Santiago Atlatongo busca regresar a la normalidad, luego de que el pasado martes mataron a golpes a dos personas e hirieron a una más, porque supuestamente secuestraron a un joven. Ayer no repicaron las campanas, ni ardieron barricadas; por el contrario, privó la tranquilidad en las inmediaciones del kiosco donde se dio la ejecución sumaria.

La Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) reportó que no hay detenidos por el doble homicidio en este ejido del municipio de Teotihuacán, donde habitan alrededor de 4 mil 300 personas y con un promedio de ocho años de escolaridad, luego de que dejaran en libertad a las 18 personas que detuvieron.

Ayer desde muy temprano, el secretario de Gobierno del Estado de México, Jorge Manzur Quiroga, salió a decir que las personas linchadas sí formaban parte de una banda dedicada al secuestro y, según la PGJEM, son originarios del estado de Guerrero y su principal zona de operación era los límites de la entidad mexiquense con Hidalgo.

Informaron que la presunta víctima, un joven de 25 años, a quien abandonaron en la carretera Venta de Carpio–Teotihuacán, identificó al sobreviviente, Pedro Jesús Rivera Rosas, como una de las personas que lo “levantaron”, lo mantuvieron en una casa de seguridad que no pudo identificar plenamente. Incluso ayer se realizó un operativo en el supuesto predio del estado de Hidalgo, en la que participaron Policía de Investigación y del Ejército, en Hidalgo, pero no encontraron algún elemento de prueba.

Las autoridades presumen que Rivera Rosas sobrevivió a los golpes debido a que estuvo negociando con los pobladores la existencia de la casa de seguridad; mientras que las otras dos personas todo el tiempo negaron las acusaciones.

En Atlatongo, don Salomón trata de dar una justificación a los hechos violentos y comenta:

“No somos quién para matar, pero ellos [los secuestradores] no se tientan el corazón, acá mismo han dejado decapitados, desollados y han secuestrado mucha gente”.

Incluso advierte que eso le podría pasar a todo aquel que pretenda delinquir en este poblado.

“Vamos a colocar mantas y lonas con las fotos de los muertos para decir que si regresan, eso es lo que les espera”, precisó el hombre.

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