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El pasado 8 de enero fue el último día que la familia Aguilar Martínez vio a su hija Cesiah Fernanda. La joven de 12 años dejó su casa a las 5:40 de la mañana para abordar el autobús escolar.
Su mamá alcanzó a despedirse de Fercha, como le dicen de cariño. La señora Nancy Martínez recuerda que le dio la bendición y cerró la puerta de su casa. Sabía que el mismo transporte que llevó a su hija a la escuela secundaria de la Preparatoria 2 de la UNAM, la traería de vuelta, pero eso no pasó.
Fernanda regresaba a casa todos los días después de las cuatro de la tarde; al no llegar a su hogar, sus padres hablaron con los choferes del transporte escolar, autobús particular que un grupo de padres de familia paga para trasladar a sus hijos.
“Nos dijeron que mi hija no se subió a ningún autobús y desde ese día estamos en su búsqueda. Quisiéramos tocar puerta por puerta o levantar piedra por piedra, pero ésta ciudad es enorme”, dijo la madre de la joven.
De acuerdo con las investigaciones realizadas por sus padres, Cesiah sí llegó a la escuela, caminó por los pasillos y entró a distintas aulas pero a medio día nadie volvió a verla.
Sus padres la buscaron en las inmediaciones del plantel, llamaron a sus compañeros de clase y hablaron con las autoridades de la secundaria; nadie daba un dato preciso de su hija.
Ese mismo día, David Aguilar y Nancy Martínez, padres de la joven, interpusieron una denuncia en el Capea y de inmediato se activó la Alerta AMBER. El siguiente paso fue acudir al C4, el sistema de cámaras de vigilancia de la Ciudad de México que de poco sirvió porque las cámaras instaladas en el perímetro de la escuela no apuntan a la entrada del plantel.
En entrevista con EL UNIVERSAL, los padres de Cesiah Fernanda creen que su hija fue víctima de un engaño a través de redes sociales.
“Se sabe que ella se salió de la escuela y se va con una persona, lo que no sabemos es si fue por su propia voluntad o con engaños”.
A 12 días de su desaparición lamentaron que hasta el momento la investigación la han hecho ellos mismos.
Cesiah Fernanda Aguilar Martínez es una niña alta de cabello rizado, cursa el primer año de secundaria de iniciación de la UNAM y su mayor anhelo es convertirse en fotógrafa. Con la esperanza de que alguien conozca su ubicación, sus padres le envían un mensaje: “Fercha, no estamos molestos, te queremos aquí con nosotros”.
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