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Los dos rostros de Sheinbaum

07/12/2018
04:34
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Es imposible dejar de advertir hasta qué punto el plan y la estrategia de gobierno anunciados por Claudia Sheinbaum incorpora –a veces como esos antiguos papeles calca– los elementos centrales del programa de López Obrador.

Si AMLO dice austeridad republicana y combate a la corrupción, Claudia dice austeridad republicana y combate a la corrupción. Si el flamante presidente recorta plazas que considera innecesarias, la flamante jefa de gobierno inicia con un plan para recortarlas también; si él dice no subiremos impuestos, ella dice no subiremos impuestos.

De igual forma, si el presidente perfila un estilo de gobierno donde los temas más sensibles para la ciudadanía los atiende personalmente y sin delegarlos –como ocurre con la seguridad pública–, ella plantea un esquema similar –para la seguridad pública y la distribución de agua–, con juntas diarias a imagen y semejanza de López Obrador.

Igual sucede en otros rubros: Andrés Manuel señala que la corrupción será considerada delito grave a nivel federal y Claudia advierte que la corrupción también lo será en la capital; él anticipa que se someterá a un referéndum revocatorio en dos años y medio, ella hace lo mismo. Se abre al público la Residencia Oficial de Los Pinos, se abre el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.

El jefe anuncia que no habrá un Estado Mayor Presidencial para ocuparse de la seguridad del presidente y la jefa dice “no habrá escoltas en mi gobierno”. Él anuncia la creación de nuevas universidades para atender a los rechazados, ella adelanta que creará cinco planteles educativos con un objetivo similar. Él crea un instituto para los pueblos indígenas, ella crea una secretaría para atender el mismo asunto.

Hasta cuando AMLO amenaza con que trabajará todos los días de la semana, Sheinbaum se siente obligada a hacer algo parecido: jornadas de tequio todos los sábados. Y la lista sigue, pero aquí me detengo para no aburrir.

Es evidente la similitud del proyecto político de Sheinbaum y AMLO, algo que posiblemente genere frustración en quienes crean que es incapaz de diferenciarse del presidente. En una entrevista que hice en septiembre a la entonces jefa de gobierno electa para El Universal (https://bit.ly/2PTsxWz) abordé el asunto. Cuando le pregunté en qué pensaba distinguirse del estilo de López Obrador, respondió: “Somos personas diferentes (…) él es hombre y yo soy mujer”. Luego soltó una risa en señal de que el asunto no le preocupaba demasiado.

En realidad, Claudia Sheinbaum tiene dos rostros. Uno es el de una política fiel al proyecto de AMLO y Morena, al que se subordina en sus grandes líneas, e incluso busca aterrizar a través de políticas concretas susceptibles de materializarse en el ámbito local. No es un asunto menor porque es precisamente en lo local donde realmente pueden traducirse las políticas públicas para alcanzarse resultados que mejoren la vida de la gente. Al final, los ojos estarán muy puestos en la Ciudad de México de cara al 2021.

Pero Claudia Sheinbaum tiene otro rostro: el de una gestora eficiente, ordenada y metódica, obsesiva y perfeccionista, precisa en el lenguaje, en los qués y los cómos, cualidades que no necesariamente caracterizan a López Obrador. Tiene además una visión progresista y moderna de la sociedad y de los desafíos que enfrenta una ciudad global como la nuestra. En ese sentido, podrá ser capaz de dar continuidad y sintetizar el legado de López Obrador y Marcelo Ebrard como alcaldes de la capital.

La Ciudad de México será uno de los laboratorios más importantes para la Cuarta Transformación y una de sus pruebas más importantes. Sheinbaum y su equipo están bien posicionados para hacer frente a este reto. Basta con ver los tiros de precisión del discurso que pronunció el 5 de diciembre en el Teatro de la Ciudad para comprobar cuan concretos y aterrizados son la mayor parte de sus planteamientos en temas como seguridad, transporte, distribución de agua, procuración de justicia o innovación digital.

Aunque sea una mera especulación, su gestión podría ser más eficaz y efectiva que la de López Obrador y, si se me permite especular aún más, tal vez sea –aún sin planteárselo– una buena candidata para sucederlo en 2024.

Investigador del Instituto Mora
@HernanGomezB

Hernán Gómez Bruera
Profesor-Investigador del Instituto Mora; analista político, internacionalista y especialista en América Latina.

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