La semana pasada, iniciaron las conversaciones entre los representantes de Canadá, EU y México para, como lo prometió en su campaña en busca de la Presidencia Donald Trump, renegociar el Tratado de Libre Comercio que las tres naciones firmaron en enero de 1994.

Al comenzar estas reuniones, una de las más de veinticinco mesas que se establecieron tiene que ver con los temas ambientales, mismos que en la versión original del TLC fueron incluidos de dos maneras. La primera, a través del preámbulo y los capítulos 7, 9 y 11 del propio TLC y la segunda, a través de un Acuerdo paralelo al TLC conocido como el Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte (ACAAN)..

Dos aspectos son los que vale la pena resaltar con respecto a lo ambiental en el propio TLC. Uno es el actual artículo 104, que establece si prevalece o no el TLC sobre otros Acuerdo Ambientales Internacionales (AAI) en caso de que se tenga una duda sobre qué Acuerdo prevalece sobre el o los otros en un caso concreto. Quedó establecido es que en estas circunstancias prevalecen otros AAI sobre el TLC.

Tomando en cuenta lo anterior, se sugiere que en la renegociación del TLC se puedan agregar nuevos AAI como el Convenio Marco de la ONU sobre Cambio Climático, el Acuerdo de Minamata sobre el Mercurio y el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes.

El segundo aspecto es el artículo 1114, que establece hoy que ningún país, por ningún motivo, puede reducir sus estándares ambientales con la finalidad de atraer inversiones. Se sugiere que esta disposición se mantenga y se busque el lenguaje adecuado para incluso fortalecerla para asegurar a toda costa que no se darán intentos de debilitar/flexibilizar las regulaciones ambientales en los tres territorios para darle entrada a las inversiones.

Con respecto al ACAAN, que también entró en vigor en 1994 junto con el TLC, hay muchos aspectos a resaltar: se dan espacios importantes de participación social, como es el caso del Comité Consultivo Público Conjunto (CCPC); se da un compromiso con la trasparencia y el acceso a la información; se fomenta la cooperación para mejorar los marcos legales ambientales de los tres países. Igualmente, hay un compromiso para mantener en todo momento altos niveles de protección ambiental.

Adicionalmente, se creó la Comisión de Cooperación Ambiental (CCA), compuesta por un Consejo de Ministros, Secretariado y el CCPC. Se establece un mecanismo de Peticiones ciudadanas relativas a la aplicación de la legislación ambiental y la posibilidad de que a través de un Expediente de Hecho éstas se investiguen.

En la renegociación se está valorando que lo ambiental relacionado con TLC esté todo dentro de un capítulo del propio Tratado y ya no contar más con el ACAAN. Lo anterior sería posible siempre y cuando se respete y mantenga lo que ya contiene el ACAAN, considerando además algunos aspectos como los siguientes: mejorar el lenguaje (que sea vinculante y no suave) y los tiempos que se contemplan en relación a los artículos 14 y 15 (Peticiones Ciudadanas) para dar más certeza a los involucrados y evitar discrecionalidad; evitar un posible conflicto de interés para las Partes cuando se les señala de ser omisos en la aplicación efectiva de su legislación ambiental; balancear este procedimiento para que los Peticionarios puedan acceder a la elaboración de un Expediente de Hechos al igual que lo hacen las Partes.

Además, hay que cuestionar porqué nunca entró en vigor un Acuerdo de Impacto Ambiental Transfronterizo, que debió de haber funcionado a los tres años de la entrada en vigor del ACAAN; se deben de eliminar los Comités Consultivos Nacionales y Gubernamentales que nunca han tenido un papel relevante y no siempre han estado en operación; se sugiere que al igual que se intentó hacer con el TPP, se metan temas puntuales como son el cambio climático, biodiversidad, especies exóticas invasoras y, promover mejores prácticas ambientales; se debe mantener la CCA y su institucionalidad, revisando y fortaleciendo las funciones de sus órganos.

México no tiene opción: debe de abogar en el proceso de renegociación a favor del fortalecimiento de las disposiciones ambientales que hoy tenemos en el TLC y el ACAAN. La protección ambiental debe de ir a la alza y no permitir en momento alguno su debilitamiento. Recordemos que lo que pudiera llegar a estar en riesgo al final de día son el medio ambiente, la salud y calidad de vida de las personas de América del Norte, con lo cual ninguno de los tres gobiernos se puede dar el lujo de jugar.

Director general del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA)

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