Cuernavaca.— Camino a la presidencia municipal Cuauhtémoc Blanco recibió muestras de apoyo, saludos y gritos de taxistas y automovilistas. El edil pulsa su rating luego de un fin de semana convulso que lo llevó a realizar una huelga de hambre para protestar por el juicio político en su contra en el Congreso de Morelos.

Al llegar al ayuntamiento, un grupo de ciudadanos, no más de 20, izaron pancartas y gritaron vivas al presidente municipal. Una vez en el inmueble oficial el Cuau pidió tregua por medio de la prensa: “Es por demás pelearme con el gobernador. Lo único que le digo es que me de chance de trabajar. Yo no le hice nada a él, ni a su hijo ni a los diputados”, afirma.

Incluso, su madre Hortensia Bravo le pidió hace una semana que dejara todo por la paz. Cuando se le pregunta qué mensaje tiene para quienes quieren que se vaya, afirma: “lo único que les digo es que Dios los perdone.

“La señora del gobernador dijo que mi hijo era un ignorante. Posiblemente sea un ignorante, no sabe mucho de política, pero él tiene sus manos limpias y su conciencia tranquila”.

El edil desayunó en un restaurante a un costado de palacio de gobierno, al salir caminó al ayuntamiento seguido de sus principales colaboradores.

El Cuau marchó tranquilo y seguro, sabe que ni el Congreso de Morelos, ni el Tribunal Superior de Justicia pueden destituirlo en virtud a dos suspensiones que le concedió la Suprema Corte contra cualquier acuerdo que determine separarlo del cargo. Lo acusan de incumplir con los requisitos de elegibilidad, recibir donación en obra pública sin el consentimiento de los regidores y ausentarse del ayuntamiento.

Por la calle Nezahualcóyotl el Cuau se ufanó de los saludos y el apoyo de la gente. “¿Ya ves como la gente no me reclama, hijo? Si hubiera hecho algo malo yo creo que la gente estuviera en contra de mí, hasta ‘huevazos’ me hubieran tocado, pero no”, dice.

Más tarde, el constitucionalista Raúl Carrancá y Rivas, autor de la denuncia de juicio político, afirmó que “la Corte se extralimitó en sus funciones al otorgar una suspensión provisional al alcalde de Cuernavaca. La misma suspensión, lo menos que produce es extrañeza, de ser así, el máximo tribunal se está extralimitando en sus funciones debido a que el pleno del Congreso local analizó y votó, con una abrumadora mayoría, la culpabilidad por acción y omisión del alcalde”.

Luego Carrancá exigió a Blanco “renunciar al cargo porque sabe que violó la ley”. Pero éste regresó a sus labores después de ausentarse 48 horas y dijo: “En buena onda que me dejen chambear. No se metan con el municipio y no me voy a meter con ellos”.

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