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Tijuana.— Si Yolanda Varona, presidenta de la asociación Dreamers Moms (mamás soñadoras) tuviera que equipar lo que sintió al enterarse del triunfo del republicano Donald Trump, sería como su deportación.
Fue como la sensación de ansiedad e incertidumbre que vivió las primeras horas, cuando agentes de inmigración la separaron de sus hijos y la expulsaron del país donde había vivido muchos años.
“Estamos de luto, siento que esto no es posible, no pensamos que la gente lo iba a hacer llegar a la presidencia, es algo triste, siento que perdí una batalla”, dice.
Duele por las madres y padres deportados que ante este escenario podrían ver frustradas sus posibilidades para reunificarse con sus hijos en Estados Unidos, pero más por los jóvenes que ahora estudiarán con incertidumbre.
¿Cómo exigir al presidente electo que cumpla sus promesas de campaña?, se pregunta, si su promesa fue el racismo, la deportación y el reforzamiento de un muro que divide a miles de familias.
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