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Veracruz.— Al fondo de la vivienda una mujer toca el piano y canta música religiosa. Los restos de Génesis Deyanira Urrutia Ramírez, estudiante de la Universidad Veracruzana, yacen en medio de la habitación rodeada por notas musicales, amigos, familiares y decenas de flores que la despiden.

Le dan el último adiós a la joven universitaria desaparecida desde el 29 de septiembre en el puerto de Veracruz y que el viernes fue hallada muerta junto con sus dos compañeros: Alan Arroyo Prado y Octavio García Baruch.

En la cabecera municipal de Jáltipan, en Coatzacoalcos, amigos, familiares y conocidos querían sentir nuevamente su presencia, su sonrisa, su alegría y sus abrazos.

“Vivió una vida muy intensa, seguramente Dios sabía por qué”, dice su padre, Édgar Urritia Hernández, mientras su hija permanece en un ataúd sobre un desnivel de la casa.

Los padres de la joven estudiaron Ciencias de la Comunicación en la UV. La madre de Génesis jamás ejerció la profesión y el papá lo hizo sólo un tiempo en el Dictamen de Veracruz y para Grupo FM desde Jáltipan.

Génesis también ingresó a la misma Facultad de Ciencias de la Comunicación. Era, dice don Édgar, “parte de su naturaleza, siempre fue extrovertida, poco a poco lo fue descubriendo, pasó por muchas decisiones y finalmente encontró su vocación”. Génesis tenía cinco meses que había regresado de Ecuador, tras formar parte de un programa de movilidad humana de la universidad. Al terminar la licenciatura, soñaba con hacer una maestría en España.

Antes de ser universitaria, la joven participó en un concurso de belleza en su municipio, que ganó y entonces fue coronada como la Flor Más Bella de Jáltipan. También fue tres veces ganadora del torneo de ajedrez que organiza la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).

El viernes les notificaron del hallazgo de cuerpos en el municipio de Camarón de Tejeda. Ese día encontraron los restos revueltos de cinco personas en nueve bolsas negras; tres eran de los jóvenes.

“La fiscalía nos informaba de los hallazgos, en nuestro caso no era posible ir, pero la ministerial nos trasladó el sábado y estuvimos todo el día en Servicios Periciales junto con las familias de los otros jóvenes para corroborar que eran nuestros hijos”, recuerda el padre de Génesis.

Pese a que todas las señas coincidieron, pidió ver los restos de su hija. Ahí supo que por fin había encontrado a su hija de 22 años.

“Era un chamaco brillante”. A unos kilómetros de Jáltipan, en el municipio de Acayucan, los restos de Octavio García Baruch son despedidos por sus familiares en un negocio denominado “Lavomatic”, usualmente utilizado como lavandería.

Una de las calles del barrio El Zapotal fue cerrada a la circulación y una lona improvisada cubrió de los rayos del sol a los familiares y amigos. Su madre, Briseida Baruch, defendió a su hijo de lo que se ha descubierto de su vida tras las investigaciones.

Su tío Carlos también lo defendió. Describió a Octavio de 24 años como un chamaco brillante, inteligente y deportista. “Hay información que se dice y nada que ver; los medios tienen mucho que ver, por ejemplo, la semana pasada, cuando desapareció, un periódico anduvo anunciando que estaba muerto y mi familia se puso muy mal, son tendenciosos, lo hacen para vender y no se vale, es morbo, inventan”, dice un poco molesto.

Octavio, joven que en 2012 fue acusado de secuestro y posteriormente puesto en libertad por pesar en su contra sólo el delito de portación ilegal de armas de juego, será sepultado hoy por la tarde.

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