07 | JUL | 2020

Seis años de llanto por hermano “ausente”

01/09/2016
|
01:14
|
Dorotea sostiene una imagen de Nemorio; pese a que junto con las otras nueve familias de los restantes desaparecidos han emprendido marchas, cartas a Gabino Cué, identificación de cuerpos, entre otras, sus esfuerzos han sido en vano (ROSELIA CHACA)

Seis años de llanto por hermano “ausente”

01/09/2016
01:14
Roselia Chaca / Corresponsal
-A +A
Nemorio y 10 pescadores desaparecieron desde 2010; familias solamente reciben falsas promesas de autoridades

[email protected]

Santa María Huatulco.— Dorotea se quiebra. El recuerdo de Nemorio le pesa. La ausencia de su hermano le duele. Está cansada de llorar durante seis años. No saber nada, no tener noticias de su desaparecido la entristece.

La fotografía que Dorotea carga muestra a un Nemorio sonriente, la última que se tomó en la Ciudad de México antes de desaparecer en Matamoros, Tamaulipas, junto con nueve integrantes de la Sociedad Cooperativa Ecoturistica “Zapotengo”, originarios de Zapotengo, agencia de San Pedro Pochutla, en la costa de Oaxaca.

Sentada en una silla Acapulco en el corredor de su casa, Dorotea recuerda que Nemorio Vizarretea Vinalay, el presidente de la cooperativa, desapareció junto con sus amigos y familiares el 12 de julio de 2010, cuando se disponían a comprar vehículos pesados americanos en la ciudad fronteriza.

“Se fueron los 10 a comprar carros grandes para el trabajo que realizaban en la cooperativa del pueblo de Zapotengo. Nemorio los vio a todos en México, donde estaba con su familia esos días. De allí se fueron a Tamaulipas. Llegaron, se reportaron y nunca más se supo de ellos”, narra hasta que el recuerdo la doblega y llora.

El expediente MC-262-11-México de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) detalla que además de Nemorio Vizarretea Vinalay, desaparecieron Andrés Vizarretea Salinas, Fidel Espino Ruiz, Gregorio Hernández Rodríguez, Luis Vizarretea Salinas, Juan Carlos Vizarretea Salinas, Benito Salinas Robles, Juan Antonio Feria Hernández, Isauro Rojas Rojas, Adelaido Espino Carmona.

Celerina Santos, esposa de Nemorio, interpuso su denuncia el 23 de julio del 2010 ante el Ministerio Público de Puerto Escondido, por el delito de “desaparición forzada o desaparición involuntaria de personas”.

Lo mismo hicieron familiares de los nueve restantes desaparecidos y se integraron las averiguaciones previas 284(P.E.II)/2010), 289 (P.E.II)/2010, 290 (P.E.II)/2010, 291 (P.E.II)/2010.

Seis años y Dorotea enumera las acciones que han emprendido familiares de los desaparecidos: Marchas, huelgas de hambre, audiencias con el gobernador estatal, cartas a Gabino Cué, entrega de ADN a investigadores, visita a santeros, oraciones con evangélicos y viajes para identificar cuerpos exhumados de fosas clandestinas.

Dorotea y las otras familias sólo han obtenido falsas promesas y silencio de la Procuraduría General de Justicia de Oaxaca (PGJE) y la Procuraduría General de la República (PGR).

Celerina fue llamada a reconocer varios cuerpos exhumados de fosas clandestinas en San Fernando en 2011 , después de la masacre de los 72 migrantes en Tamaulipas. La alarma fue falsa.

En 2014 un grupo de investigadores llegó al pueblo a recabar ADN para tener un banco de datos de los desaparecidos, pero hasta ahora no se ha localizado ni uno de los cuerpos.

El 16 de julio de 2015 promovieron un amparo ante el Juzgado Tercero de Distrito en Materia Mixta en Oaxaca para reiniciar la búsqueda y evitar que se dé carpetazo al asunto.

“La justicia mexicana ha querido dar carpetazo al caso, pero no lo vamos a permitir. Cómo, si no sabemos ni siquiera porqué los levantaron, quién los levantó, Dónde están. Muchas preguntas y nada de respuesta. Mientras tenga vida buscaré a Nemorio, porque es mi vida”, indica Dorotea.

Mantente al día con el boletín de El Universal

Comentarios