Martín González Moreno fue torturado por los elementos de la Fuerza Única de Jalisco que lo detuvieron y presentaron ante la Procuraduría General de la República (PGR) como un peligroso líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Un peritaje realizado bajo los parámetros del Protocolo de Estambul así lo demuestra; sin embargo, el Ministerio Público federal se opone a que el caso sea cerrado y se ordene su libertad por las violaciones al debido proceso.

En los dos años que lleva recluido no es la primera vez que Martín ve cerca el momento de su liberación, pero por negligencia o formalidades legales ésta no se concreta.

La primera vez ocurrió después de que el 18 de septiembre de 2014 elementos de la Fuerza Única de Jalisco llegaron a su casa, lo detuvieron de forma irregular y lo torturaron para que se declarara responsable de varios ilícitos y como integrante del CJNG.

EL UNIVERSAL dio cuenta de su historia y luego se comprobaría que tanto Martín como quien lo señalaba fueron torturados para fabricar un caso.

En aquella ocasión Martín confiaba en que sería liberado cuando las autoridades constataran el error que habían cometido, pero en lugar de eso llegó la tortura, los maltratos, el proceso, la encarcelación y la desesperación; a pesar de todo se negó a firmar una declaración ministerial.

La segunda ocasión ocurrió casi un año después, cuando su defensa logró acreditar que en el expediente se habían falsificado firmas, por lo que se pediría al juez tomar en cuenta el hecho y anular el procedimiento; sin embargo, el juez rechazó las nuevas pruebas argumentando que el periodo para presentarlas había expirado.

“Cuando estás dentro de un problema legal empiezas a conocer y a leer que hay muchas instancias a las que puedes recurrir antes de que te sentencien, pero cuando agotaste otra dices ‘chin, ya perdí otra carta más’ y caes en depresión y tardas un mes o dos en recuperarte, como que vuelves al ciclo del duelo y a volver a empezar”, dice Edna Vega, esposa de Martín.

Durante los casi dos años de encierro de su pareja, ella ha enseñado a su hija —que nació a los pocos meses del encarcelamiento de Martín— a reconocer a su padre por la sonrisa de la fotografía que tiene en su recámara.

“Él ya conoce en persona a su hija y ella ya lo reconoce por la sonrisa y le dice papá; hay muchas cosas que han sido dolorosas, pero el hecho de pensar que ese tiempo nos lo arrancaron es de las cosas que más me han dolido”.

Después de que el juez rechazara las pruebas sobre la falsificación de firmas, la defensa apeló la decisión y el caso llegó a un tribunal donde una magistrada ratificó la postura del juzgador.

“El tribunal determinó que el argumento no era válido porque el abogado debió darse cuenta de esas firmas falsas antes de presentar cualquier prueba y ya habíamos presentado algunas pruebas y se habían realizado careos con los policías”, recuerda Edna.

Por tercera vez volvieron a empezar, a buscar, a consultar... y por recomendación de Amnistía Internacional y de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, pidieron que se aplicara el Protocolo de Estambul tanto a Martín como a la persona que lo señaló.

El dictamen —del que EL UNIVERSAL posee una copia— dice que ambos fueron torturados: “Este perito concluye que el evaluado, señor José Martín González Moreno, sí fue sometido a tortura descrita en el Protocolo de Estambul y encuentra elementos objetivos de que José Martín González Moreno fue sometido al menos a tres variantes de tortura clasificadas en el Protocolo de Estambul”; algo similar se establece en el dictamen sobre el hombre que lo acusó.

“Lo que procede es que le den la libertad, en México la tortura ha subido hasta en 600%, según datos de Amnistía, es algo muy penado (…) No sé si no lo veíamos porque nadie se animaba a hablar o de repente los policías lo hicieron más cínicamente y nos empezamos a dar cuenta, porque seguro siempre ha existido”, indica Edna.

Con esta nueva carta la defensa de Martín solicitó que se cerrara el caso y se emitiera sentencia; sin embargo, el Ministerio Público federal pidió al juez mantener abierto el proceso argumentando que todavía hay “medios de prueba pendientes por desahogar”.

“Tenemos la esperanza de que Martín va a recuperar su libertad porque toda causa o expediente hecho bajo tortura no tiene ninguna validez, violaron todos sus derechos, tenemos todas las armas, pero él dice ‘y si no’; siempre te queda duda porque es México, desgraciadamente vivimos todos los días la corrupción por todos lados y pues sí, te queda el pendiente de que aun así, con esas pruebas, si se les pega la gana te pueden decir que no sale”, indica Edna molesta por la situación.

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