En riesgo, distinción a Acueducto

A un año del reconocimiento, la obra del Padre Tembleque presenta la invasión de invernaderos y el robo de agua

El Acueducto del Padre Tembleque es ejemplo de la creatividad constructiva de la civilización europea en conjunto con la mesoamericana (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
Estados 23/07/2016 03:50 DANIELA MUCIÑO Actualizada 15:22
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Zempoala, Hidalgo

El Acueducto del padre Tembleque podría perder el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad porque a unos 100 metros del inicio de este sistema hidráulico se han colocado 24 mil 500 metros cuadrados de invernaderos que rompen con el paisaje verde de la región. Uno de los lineamientos principales de Patrimonio Mundial es mantener el lugar tal y como fue presentado al ser inscrito. Durante un año estos invernaderos se expandieron a más del doble de su tamaño original, además es común que los habitantes rompan el acueducto para ordeñar el agua, lo cual pone en peligro al monumento.

Ignacio Gómez Arriola, coordinador del Plan de Manejo del Acueducto, aseguró que de acuerdo con el uso de suelo no están permitidos los invernaderos “lo platicamos dentro de la comisión para que los ayuntamientos, en particular el de Zempoala, tomen nota porque nos comentan que incluso no tienen permiso municipal. Hay que dar una solución a la gente que invirtió ahí, pero de ninguna manera están permitidos los asentamientos”.

Juan José Arias, delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Hidalgo, señaló que “es una situación que se debe comentar con los propietarios porque sabemos que han realizado inversiones millonarias y tampoco es afán del instituto o del Comité Interinstitucional afectar a quienes invirtieron y que generan fuentes de empleo. Lo que sí podemos hacer es, en principio, evitar que siga creciendo y tratar de que se regule visualmente lo que ya existe a través de cortinas verdes u otro tipo de elementos”.

 

Desde 2014 que los invernaderos se instalaron, el Patronato Acueducto Tembleque denunció ante Conaculta, INAH y Conagua el robo de agua y el uso ilegal del suelo, de acuerdo con  el Programa de Ordenamiento Ecológico de la Región de Valle Pachuca de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Hidalgo (Semarnath), que establece como uso incompatible la agricultura de riego y la acuacultura. No obstante, la propia dependencia autorizó, ese mismo año, el uso de suelo por parte de esta productora hortícola.

Conaculta respondió que no contaba con las facultades para suspender y sancionar, ni investigar ilícitos que se cometen. Al respecto, Saúl Uribe, asesor jurídico del Patronato, comentó que “se trata de ignorancia inexcusable de las leyes y desvío del poder del empleo […] Norberto Cacho (director jurídico de la Secretaría de Cultura, antes Conaculta) miente diciendo que Conaculta no tiene facultades para proceder ante estos hechos”.

Sobre la pérdida del nombramiento, Arriola considera que la problemática de los invernaderos es “un foco rojo chiquito que si no se atiende, al rato todo allí van a ser invernaderos y eso, entonces, sí nos mete en un problema. Estamos a tiempo de que se pueda revertir sin llegar a que tengamos una reconvención de la Unesco”.

 

Guadalupe Villada, directora de Conagua Hidalgo, explica que actualmente los dueños de estos invernaderos no pagan por el agua que utilizan y que la zona está vedada para uso agrícola. En promedio, el metro cúbico industrial cuesta 69.66 pesos y la cisterna de abastecimiento de los invernaderos es de 30 metros por 30 metros y una profundidad de 6 metros, es decir, 5 mil 400 metros cúbicos.

Así que por cada cisterna que llenan deberían pagar 376 mil 164 pesos, según la tabla de tarifas de la Comisión de Agua y Alcantarillado de Sistemas Intermunicipales de Hidalgo (Caasim). Al solicitar información en los invernaderos, se nos negó el acceso.

 

Villada Amador dijo que la confusión deriva del decreto de uso de agua de 1928 donde sí se permitía el uso agrícola a la población.

“Lo que no podemos hacer hoy —con la Ley de Aguas Nacionales de 1992— es dar un título nuevo porque es una zona de veda, pero en su tiempo no lo estaba”, explicó la funcionaria.

Detalló que “si nosotros tomamos una acción; a lo mejor un acto de autoridad de desmontar los viveros, de cortarles el agua, estaríamos afectando derechos, que en su momento les otorgó, y que hoy son fuente de trabajo.

“Nosotros debemos respetar esta otra parte de no pasar sobre los derechos que tienen los demás pobladores. No nos vamos a centrar en el derecho que tiene, en este caso, el acueducto sino en solucionar este asunto para todos. Hay alternativas de solución, aún con la veda, y nosotros le entramos a lo que nos corresponde”.

De acuerdo con Guillermina Acosta, presidenta del Patronato Acueducto Tembleque, en un principio fueron los ejidatarios de Santa María Tecajete, quienes dieron aviso de la instalación de bombas y robo del agua por parte de la productora hortícola Santa María Tecajete, empresa de tomates hidropónicos, a cargo de Salvador Álvarez Pimentel. No obstante, aceptaron su presencia pues ofreció trabajo a estos ejidatarios.

Sin dar mayores detalles, en días recientes, la Comisión Interinstitucional del Acueducto informó que presentará su plan de manejo para hacer de la zona un centro turístico de talla mundial con recursos federales y privados.

 

Pese a que este nombramiento fue motivo de orgullo para diversas instancias, ninguna ha intervenido en el caso.

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