Explota bala y hiere a niño en Coahuila

Un niño de 10 años encontró una bala calibre .22 en un tiradero, la cual golpeó con un martillo causando la explosión; el menor no sufrió lesiones de gravedad

Estados 04/05/2016 19:43 Redacción Piedras Negras, Coahuila Actualizada 21:28

Con heridas en la cara resultó un niño de 10 años de edad en un tiradero de chatarra cuando jugando con una bala, la golpeó con un martillo y esta estalló, por lo que fue llevado de urgencia a un hospital en esta ciudad fronteriza de Coahuila.

Elementos del Ejército mexicano y de la Policía Investigadora acudieron al sitio del incidente a indagar lo que había ocurrido y se percataron que había sido una travesura infantil, que estuvo a punto de desencadenar en un tragedia.

El tremendo susto se lo llevó Jesús Eduardo, protagonista del incidente, porque el proyectil calibre 22, no fue disparado por ningún arma de fuego, sino que explotó porque le pegó varias veces muy fuerte con dicha herramienta.

Después de lo ocurrido, Jesús Eduardo “N”, de 27 años de edad, dijo a elementos de la Policía Investigadora, de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) que él estaba trabajando y no se dio cuenta de lo que hacía su hijo en ese momento.

El chiquillo le comentó a su papá que halló la bala en el tiradero, cuando hurgaba entre fierros viejos y la chatarra de su negocio, ubicado en la colonia Presidentes, de esta ciudad de Piedras Negras, en esta zona fronteriza de Coahuila.

Por curiosidad y para saber que tenía dentro, el pequeño tomó la munición con unas pinzas y le empezó pegar con un martillo, por eso detonó.

Por el susto que le provocó el fuerte estruendo, Jesús Eduardo hizo la cabeza hacia atrás, por lo que no sufrió lesiones de gravedad en el rostro ni en sentidos vitales, pero algunas esquirlas se le incrustaron en su barbilla.

El pequeño recibió atención médica inmediata y lo seguirán curando hasta que pueda sanar.

La historia de Piedras Negras, registrada el lunes es muy diferente a la tragedia ocurrida en el municipio de Eagle Pass, Texas, Estados Unidos, donde hace menos de una semana un niño de seis años mató de un balazo a su hermanito de nueve.

Ambos se entretenían con un arma que al regresar a casa dejó su padre entre sus ropas, encima de un sillón de la sala, el más pequeño de escasos seis años tomó el arma y como lo había visto en series y películas que pasan por televisión, la accionó y le arrancó la vida a su hermanito mayor.

afcl

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