San Cristóbal de las Casas .— Hace 16 años un niño tzotzil de la comunidad El Aguaje murió al explotarle una granada que recogió con sus primos en el bosque de la 31 Zona Militar, que había sido abandonada por los soldados después de una práctica, pero ayer el Estado mexicano ofreció una disculpa pública por este hecho.

Además, suscribió un acuerdo con los familiares del niño Ángel Díaz Cruz, de 7 años de edad, que el 17 de septiembre de 2000 pereció después de que le explotó la granada cuando caminaba en el bosque con sus primos José Leonardo y Ricardo López Hernández, de 17 y 11 años de edad.

Ayer, en representación del Estado, el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa Cifrián, ofreció la disculpa pública a los familiares del niño Ángel, perteneciente a la etnia tzotzil.

La disculpa pública comprende una indemnización de acuerdo con los estándares nacionales e internacional.

A los habitantes de la comunidad se les brindará apoyos para proyectos productivos y programas para fortalecer la economía en la comunidad.

José, Ricardo y Ángel recogieron el artefacto cuando buscaban hongos en las inmediaciones de las instalaciones de la 31 Zona Militar.

Fue ahí donde levantaron la granada que llevaron a casa y cuando empezaron a manipularla, se la dieron a José y fue cuando la soltó de sus manos y cayó al suelo, donde explotó y mató a Ángel.

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