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Puebla

Cuando el sol comienza a caer en el centro de la ciudad de Puebla surgen, como figuras fantasmagóricas, hombres y mujeres que se mimetizan con los enormes edificios antiguos y las calles trazadas de manera perfecta.

Forman parte de la cotidianidad de una ciudad antigua, pero que a través de los años se ha convertido en una enorme urbe que devora a cientos de personas que acaban ganándose la vida y vivienda en la vía pública.

Hombres jóvenes y fuertes, pero también ancianos que luchan en la vida con un caminar lento y, de vez en vez, mujeres que tienen como hogar los grandes portales del centro histórico y esas viejas casonas con ventanales que les dan abrigo.

El más reciente censo elaborado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, a petición del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), detectó que había un total de 616 personas en situación de calle al cierre de 2012.

“Del censo a la fecha, conforme a los datos que hemos ido recopilando, ha aumentado como 10% de la cantidad, podemos decir que estaríamos aproximadamente en las 700 personas en situación de calle”, reveló el subdirector Jurídico del DIF-Municipal, Jesús Torreblanca Guzmán.

De las personas sin techo, 65% son hombres, lo que se ve reflejado en las calles, por las que caminan cerca de los lugares donde duermen, siempre con dos o tres cobijas encima y con una imagen religiosa.

De la población sin techo, 35% son mujeres y 8.9% menores de edad. Casi todos tienen un “oficio” para sobrevivir, pero a pesar de ello se niegan a abandonar la calle.

El funcionario municipal explicó que el ayuntamiento cuenta con dos albergues especiales para que estas personas puedan dormir, bañarse y obtener una comida caliente, así como atención médica, sin embargo, una gran mayoría se niega.

“Se hacen recorridos en todo el centro, se les invita a todas las personas que encontramos en situación de indigencia y se lleva camioneta para trasladarlos, sin embargo, muchos de ellos se niegan, es una situación que no podemos obligarlos a que se vayan con nosotros”, explicó Torreblanca Guzmán.

Sus “trabajos”. Son diferentes las actividades a las que se dedican las personas que están en situación de calle. Casi 80% se ocupa en el comercio informal en la vía pública; cerca de 10% son franeleros [personas que cuidan autos]; 8% limpiaparabrisas, y sólo 2% están en la mendicidad.

El dormitorio municipal es gratuito y está abierto todos los días a partir de las 18:30 y hasta las 23:00 horas. Recibe a toda aquella persona que desee los servicios, por lo que en un año han brindado 800 asistencias.

Torreblanca Guzmán explicó que muchos se niegan a recibir ayuda e incluso les hacen ver que esa es su forma de vivir y que no tienen otro interés más que seguir así.

“Hemos encontrado que las personas en situación de mendicidad es su modus vivendi, tienen ingresos diarios de 250 a 300 pesos que les alcanzaría para rentar algún pequeño cuarto en el centro, pero se dedican a eso”.

La situación de indigencia o de personas sin techo, también ocurre en otros municipios y regiones del estado, como en Tecamachalco, donde se carece de un albergue para atenderlos.

La regidora Olga Gutiérrez, en un afán por explicar que era necesario atender a este grupo, cometió un desliz al cuestionar qué se podría hacer con ellos, “si aplicarles una inyección letal o dejarlos a la orilla de carretera expuestos a que sufran accidentes”.

En el audio que circuló en redes sociales se escucha que la expresión la emitió sin afán de ordenar y proponer la inyección letal, pero los ciudadanos arremetieron en su contra hasta que se vio obligada a ofrecer disculpas.

La titular de la Comisión de Grupos Vulnerables, en el audio, adelanta que solicitaría una reunión con el presidente municipal para buscar la posibilidad de abrir un albergue para la gente sin techo, porque en ocasiones debía dejarlos dormir en su oficina.

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