Netflix saca la cara (y dinero) por el hip hop

La serie de 120 mdd, "The Get Down", es considerada la más cara de la plataforma streaming y recrea los inicios del género en los años 70

Espectáculos 09/08/2016 00:01 Cristina Pineda Actualizada 22:33

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Los Ángeles.— Hace unos años era un género relacionado con las drogas y la delincuencia, hoy se hacen producciones millonarias para mostrar la evolución que el hip hop ha tenido en la historia de la música. La televisión ha abierto sus puertas y por eso producciones como Empire y Power, de 50 Cent, se ganaron el reconocimiento; ahora se suma The Get Down, que del contexto de El Bronx, en Nueva York de los años 70 toma la ambición y el optimismo de sus jóvenes.

El director australiano Baz Luhrmann (Romeo + Julieta, Moulin Rouge y El Gran Gatsby) se unió a Netflix en lo que sería el proyecto con mayor presupuesto para la plataforma, pues fuentes extraoficiales dan cifras de un costo de 120 millones de dólares para 12 episodios (el 12 de agosto se estrenarán seis de ellos). Dos importantes figuras de la industria de ese tiempo también se sumaron: Grandmaster Flash, como productor asociado, y como colaborador el DJ Kool Herc, considerado el padre del hip hop.

Luhrmann sabía que era un proyecto de toda una comunidad: “Vi a Herc en una vieja mansión, una noche cuando estábamos trabajando me dijo: ‘'te voy a decir un secreto’. Su revelación fue que su padre, quien era de Jamaica, tenía un equipo de sonido y le ayudó a construir su primera máquina musical; la idea era ¿por qué no tocamos música para tener a los niños fuera de las calles? Ese es el secreto del hip hop, entonces lo puse en la serie”.

La música es una expresión de la cultura y la conciencia social de un trabajo que tomó 17 meses de creación y que al principio estaba pensado para ser una película. Finalmente reunió a un elenco conformado por Herizen Guardiola, Jaden Smith, Justice Smith, Shamelik Moore, Jimmy Smits, Mamoudou Athie, Giancarlo Esposito, T.J. Brown Jr., Skylan Brooks y Yahya Abdul-Mateen II, quienes para dar vida a sus personajes aprendieron a moverse y coreografías antes de empezar a grabar.

Es el primer proyecto laboral para Herizen Guardiola (en el papel de Mylene Cruz) porque anteriormente estuvo ciento por ciento involucrada en la música. A sus 19 años afirma que particularmente no estaba relacionada con la cultura de los años 70 y a través de este trabajo se dio cuenta de qué estaba pasando y cómo las personas necesitaban ayuda.

“Todo lo que pasaba era la corrupción de la policía y era un periodo que se enfocaba en las cosas que las personas tenían que hacer para poder sobrevivir. Siento que aunque muchos años han pasado no estamos en donde deberíamos en la medida de estar unidos y este show es una plataforma para que la gente empiece a construir y a darse cuenta de ello”, contó.

Para Guardiola, la década de los 70 era distinta porque se sentía una energía alrededor que hoy se ha ido. Las personas estaban conectadas físicamente y se veían, no como en la actualidad.

“Hoy el género ha cambiado. No sé si podría seguir nombrándolo hip hop porque es una entidad distinta, debería tener un nuevo nombre. La industria ha cambiado de muchas maneras, especialmente con las redes sociales porque todo el mundo puede llegar a ellas; es diferente por los tiempos y por lo que tenemos en nuestras manos. Es duro decir que el significado se ha perdido porque yo no soy una rapera y admiro a personas que lo hacen, pero en los 70 no se hablaba de tener dinero y esas cosas, lo utilizaban para decir cómo se sentían y trataban de cambiar sus realidades, querían ser mejores ellos mismos y la creatividad también es diferente”, indicó quien está próxima a grabar un disco.

En esto coincide el director Baz Luhrmann, aunque también refiere que no se trata sólo de la música sino de un contexto mucho más amplio de lo que en ese momento sucedía en la cultura. No es sólo de negros o latinos y su pobreza, va más allá, a una identidad.

“Estos jóvenes hacían su graffiti no porque fueran a hacerse ricos o porque fueran a exponer en el Museo Cartier. Lo hacían porque la ciudad les estaba diciendo ‘tú no existes’. Eso es lo que ha impulsado a este show. Quería estar seguro que podíamos darle respeto a esos jóvenes”, agregó el creador.

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