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janet.merida@eluniversal.com.mx
Se encienden las luces del teatro y sentado junto a un escritorio de madera aparece Ignacio López Tarso vestido con un traje blanco y sombrero del mismo color, elegante, callado, observando el infinito. Esa noche no es Francisco (Aeroplanos), tampoco Pablo Neruda (El Cartero) ni ninguno de sus personajes de telenovela (que son constantes porque cuando no hace teatro hace televisión o ambos al mismo tiempo). Esta noche Ignacio López Tarso es Pablo Picasso y es Francia durante la ocupación Alemana.
Un gran aplauso le da la bienvenida y lo mismo ocurre cuando Miss Fischer (Aracely Arámbula), una alemana nazi, abre la puerta que lo aprisiona y con rigidez le pide que identifique tres obras. De ser originales suyas serán quemadas —como muchas otras en aquella época— por ser consideradas arte degenerado.
Esas tres piezas de arte llevan al pintor a rememorar pedazos de su vida y a la funcionaria de cultura a ir ablandando su rigidez, a dejarse seducir poco a poco por el español, de quien sabe más de lo que el mismo Picasso imagina. Esta historia basada en un hecho real —curiosamente Miss Fischer sigue viva, contó el director de la obra Salvador Garcini— puso al público de pie en un largo aplauso. Daniel Gómez Casanova, productor de la obra y Garcini subieron al escenario para agradecer la asistencia del público en esa noche de estreno pero de una obra que lleva ya 30 funciones, Un Picasso.
Ahí, Garcini habló de la genialidad de Picasso y de López Tarzo: “Es maravilloso que López Tarso haga a Picasso y Picasso desde el cielo si existe le está aplaudiendo”.
Tras darle a la mano a López Tarso le preguntaron si quería dar unas palabras. “No”, dijo el actor alejando amablemente la mano que le ofrecía el micrófono y haciendo reír a los asistentes, sólo dio las gracias a todos.
Garcini también habló de la musa que escogió para este montaje, Aracely Arámbula, para quien ha sido un gran aprendizaje trabajar de la mano del primer actor y que Garcini, dijo, es el que ha estado más veces en un escenario en el mundo.
Por su lado, Aracely compartió: “Es un reto, ahorita me sentí como si fuera mi examen más grande de actuación, es un honor y un privilegio estar al lado de Ignacio López Tarso, de quien aprendo en cada función; de verdad lo digo de corazón: es una gran escuela, él es tan maravillosa persona y es amable, compartido, me ayuda, me retroalimenta y me permite crecer”, dijo a la prensa al finalizar el evento.
La obra tendrá una corta temporada de viernes a domingo en el teatro San Jerónimo Independencia.
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