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janet.merida@eluniversal.com.mx
Cada persona que entra a decirle adiós a Juan Gabriel al palacio de Bellas Artes tiene una historia que contar, a veces triste, a veces chusca, como la que contó Alicia Fuentes.
“Cuando yo estaba con mi bebé chiquita tenía mi cuarto lleno de pósters de Juan Gabriel, ella ahora tiene 47 años y yo le decía: es tu papá, . Cuando la fui a inscribir al jardín de niños que le dice la maestra: ¿cómo se llama tu papá? Ella en seguida respondió Jarabel, Jarabel”, dice soltando una carcajada y al mismo tiempo resalta que no puede creer que “el padre” de su hija esté muerto, ese hombre que la hizo llenar el cuarto de imágenes suyas, de seguir toda su trayectoria y pasar el gusto de escuchar a Juan Gabriel a su hija y, bueno, por algo será su padre, incluso platica que su esposo es imitador de Juanga en todas las fiestas.
Una historia más dice que, tras un viaje de 13 horas, procedente de San Luis Potosí, una familia de siete integrantes alcanzó a llegar al Palacio de Bellas Artes para despedir a su ídolo. “Pasamos de todo, a mi hija de 15 años le cayó mal la comida y se enfermó del estómago. Ya entrando a la Ciudad de México, por el Toreo, se nos ponchó una llanta de al pasar por un bache”, contó Víctor Hugo de la Cruz.
Después de cambiar el neumático , continuaron su camino hacia Bellas Artes, que aún los recibió con una larga fila, aunque pudieron pasar.
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