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De la hija de Johnny Depp a la hija de Bono, muchos herederos salieron a buscar su camino.
Este año parece haber sido generoso para una buena cantidad de artistas de segunda generación (y hasta tercera), que obligan a pensar si el talento se hereda o si el ambiente define aptitudes y vocaciones.
El apellido despista pero, aunque se dedique a otra cosa que su papá, el carisma de Eve Hewson traspasa la pantalla. La actriz de The Knick y de Puente de espías es hija de Paul Hewson, o Bono de U2. A los 18, la chica que ahora tiene 24 se fue de Irlanda a Nueva York para estudiar actuación donde encontró su lugar en la indsutria.
Otro caso. Gracias a que vivió toda su vida entre Francia y Estados Unidos, hasta que ella no decidió lo contrario poco se había visto y se sabía de Lily-Rose Depp. Ahora, la hija de Johnny y Vanesa Paradis empezó a trabajar como musa de Karl Lagerfeld como su mamá a su misma edad y a actuar en cine.
Para Dylan Penn la aversión de su papá Sean por el mundillo de Hollywood derivó en un escudo protector que le permitió crecer en paz. Pero como es la hija de Penn y Robin Wright, tarde o temprano, como su hermano menor Hopper, estaba destinada a actuar.
Otro que pasó desapercibido durante muchos años fue John David Washington. Es hijo de Denzel Washington y protagoniza la serie Ballers, de HBO.
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