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Mientras el mexicano Rodrigo Prieto es el único nominado al Oscar, por su fotografía de Silencio, de Martin Scorsese, hay otros dos connacionales que trabajaron en un par de producciones nominadas hoy a la estatuilla dorada, ejemplo de que la maquinaria Hollywood siempre necesita a talentos de distintas procedencia y talentos. Ellos son Leonardo Olea y Steve Beimler, que trabajaron respectivamente en Pear Cider and Cigarrettes (nominada a Mejor Corto Animado) y La La Land (con 14 nominaciones, incluyendo Mejor Película).

Construyendo un nuevo clásico.

Steve Beimler, nació en 1956 en la ciudad de México, estudiando en el Colegio Americano y en sus años universitarios migró a Estados Unidos para estudiar Estudios Internacionales. Luego saltó a Japón, donde se enamoró de la fotografía. Terminó sus estudios en California y quedó capturado por el tema de buscar locaciones. Tal es su buen ojo que Clint Eastwood lo contrató para rastrear locaciones de Cartas para Iwo Jima.

Para La La Land, Beimler tuvo la misión de encontrar el sitio de una de las escenas más memorables del musical, el mirador donde los personajes de Emma Stone y Ryan Gosling bailan de la noche al amanecer.

“Esto es un trabajo que a veces no se sabe cómo van a funcionar tus elecciones. Para la secuencia del baile romántico, leí el guión y sabía que los personajes salen caminando de una fiesta. Luego se iban encaminando al sitio donde bailarían; pero cuando vi la locación me di cuenta que no había algo especial, ni romántico; hablé con el director Damien Chazelle y le pedí me dejara encontrar otro sitio. Improvisé, pero es parte de mi trabajo”, dice Beimler a EL UNIVERSAL.

Es la canción nominada al Oscar, “City of Stars” la que tendría bajo el reflector. Beimler recuerda que Chazelle les proyectó varios musicales, la mayoría franceses. La producción de Hollywood que sí buscó homenajear es Cantando bajo la lluvia, así que el farol de Gene Kelly se ve en varias escenas.

“Comencé a buscar en lugares altos, para apoyar el concepto de que tenía que ser romántico y sentir que la casa de la escena anterior se conectaba a través de una curva. Uno de los sitios que visité fue el Griffith Park, donde encontré esta curva que culminaba en un árbol hermoso, con ramas como abanico japonés. Mi sorpresa fue que al llegar ahí, vi que estaba en un borde del camino con Los Ángeles hacia abajo.

“Aunque era pleno día, usé mi imaginación y me dije: ‘Cuando sea de noche, las luces de las estrellas se unirán a las luces de la ciudad y eso dará la sensación de que los personajes bailan sobre las estrellas’. Todo esto es el tema de la película porque los personajes de Emma y Ryan estaban tratando de convertirse en estrellas. Es un momento íntimo porque sólo son ellos dos. Y mi trabajo era ayudar a contar la historia, no sólo encontrar lugares bonitos. Le dije a mi jefe: ‘¡Si no les sirve esta locación renuncio!’”.

Beimler compartió que para la ahora famosa coreografía de “City of stars”, Chazelle decidió colocar la banquita blanca, donde se sientan Stone y Gosling. Los actores tuvieron que bailar seis veces sin parar toda la canción, hasta que amaneció. “Damien quería que La La Land fuera mitad realidad y mitad fantasía. Supo compartirnos su visión y contagiar a cada departamento”.

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